El Gobierno nacional confirmó que la empresa belga Jan De Nul, junto a la firma argentina Servimagnus, compraron y operaran la Vía Navegable Troncal (VNT) por los próximos 25 años.

El Gobierno nacional confirmó la privatización del Río Paraná mediante un acuerdo con la empresa belga Jan De Nul, junto a la firma argentina Servimagnus, será la encargada de operar la Vía Navegable Troncal (VNT) durante los próximos 25 años.
La adjudicación fue oficializada este viernes mediante la Resolución 36/2026 publicada en el Boletín Oficial y marca el cierre de una de las licitaciones más importantes del gobierno de Javier Milei: la concesión de la ruta fluvial por donde circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas.
La empresa belga, que desde hace tres décadas realiza tareas de mantenimiento, dragado y balizamiento del sistema, tendrá a su cargo la modernización, operación y mantenimiento del corredor fluvial junto a su socio nacional, bajo un esquema de concesión por peaje y sin aval económico del Estado.
Desde el Gobierno destacaron que el nuevo contrato permitirá una reducción del 13,5% en los costos logísticos y calificaron el proceso como “histórico”. Sin embargo, la decisión vuelve a poner en debate el control privado sobre una infraestructura clave para el comercio exterior argentino.
La Hidrovía concentra alrededor de 60 terminales portuarias y conecta los principales polos agroexportadores del país. Por allí salen gran parte de las exportaciones de granos, aceites y derivados que generan una porción central de los ingresos por comercio exterior.
Según las condiciones de la licitación, la concesionaria deberá ejecutar obras de profundización del canal, incorporación de tecnología para la navegación y tareas de mantenimiento. El proyecto contempla avanzar hacia una profundidad de hasta 40 pies en el tramo del río Paraná hasta Timbúes y 39 pies en el Río de la Plata.
Las organizaciones ecologistas y vecinos del Paraná denuncian que, además de ser una vergüenza la privatización de un río, el aumento de la profundidad a los 40 pies abre el camino a futuros desastres ecológicos. Por otro lado, se denuncia también que es la vía para que avance el narcotráfico sin ningún control.
Desde el sector agroexportador celebraron la posibilidad de aumentar la capacidad de carga de los buques. Según estimaciones de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), para avanzar con el negocio necesitan una mayor profundidad.
La concesión tendrá una duración de 25 años, con posibilidad de una extensión adicional de hasta cinco años. Un negocio millonario que dura por más de 6 presidencias y es posible gracias al RIGI, votado por el oficialismo, la falsa oposición dialoguista y sectores del Partido Justicialista que le dieron todos los votos necesarios a Milei.
La entrega del control de la principal vía navegable del país abre una nueva discusión sobre la soberanía logística y económica. Esta privatización abre paso a la concentración de un recurso estratégico en manos de empresas privadas extranjeras. El Paraná es el primer paso para que la derecha siga avanzando en la venta de nuestros ríos. Si el Legislativo no representa al pueblo argentino, será necesario frenarlos con los métodos bolivianos.