Milei dijo hace poco: “Escuché muchos discursos de Margaret Thatcher. Ella fue brillante. Entonces, ¿cuál es el problema?”. Ayer el gobierno proscribió el uso de la bandera de la Argentina con las Islas Malvinas bajo el mismo argumento que usó Inglaterra, es decir, para “evitar” supuestas provocaciones y no recaer en ideologías políticas. Se trata de un nuevo capítulo de entrega de la soberanía nacional a los intereses del imperialismo.

El Gobierno nacional quedó envuelto en una nueva controversia luego de que se conociera la decisión de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva de adherir a la prohibición del ingreso al estadio con banderas o mensajes alusivos a las Islas Malvinas. La oposición y la ciudadanía argentina expresaron un masivo rechazo en las redes sociales. Los ex-combatientes de Malvinas también se sumaron al repudio contra la ministra.
Luego de anunciar su comunicado, Monteoliva fue entrevistada para FM Now, donde redobló la provocación diciendo que: “Acordamos que no se ingrese con mensajes de odio”. Esto causó aún más indignación, dado que se interpreta que el Estado argentino considera que la reivindicación por las Islas Malvinas es un mensaje de odio hacia los ingleses.
De todos modos, no es el único gesto del gobierno hacia el imperialismo en esta semana. Como mencionábamos ayer, este jueves se votará el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que permite, entre otras cosas, eliminar todo límite a la compra de tierras argentinas por parte de capitales extranjeros. Recomendamos leer la nota.
Mientras el pueblo argentino y los jugadores de la selección cantan por “los pibes de Malvinas”, los excombatientes mandan sus abrazos a los futbolistas y el cuerpo técnico, y en todos los rincones se respira la cultura anticolonialista británica. El gobierno nacional coincide con el reclamo de los piratas y se solidariza con ellos, considerando “odiante” al pueblo que gobiernan.
Aunque la bandera mañana va a estar prohibida en el estadio, estará colgada en el poste de la intersección de las calles Segurola y Habana. Se trata de la dirección donde vivió Diego Maradona tras su vuelta a Boca Juniors, y que se transformó en un santuario para el partido contra Inglaterra.
De esta manera, queda más que claro que, aunque se muere por una foto con Messi y “la Scaloneta” para hacer campaña por su reelección en 2027, Javier Milei hoy va a jugar con Inglaterra, a espalda del pueblo argentino que, por única vez en mucho tiempo, se une por una misma causa. La causa de Malvinas va más allá de las ideologías y los partidos políticos; es una reivindicación de soberanía nacional, por eso hoy todos – menos Milei – queremos ganarle nuevamente a Inglaterra, como en el 86.
Y recuerden, hoy todos con la Argentina, gritando y alentando por el seleccionado nacional, puteando a Milei por inglés, pero mañana salimos nosotros a la cancha a jugar nuestro partido contra la ley que busca extranjerizar nuestras tierras. A las 16 h movilizamos hacia el Congreso de la Nación para decirle a los senadores que si quieren defender a la patria, no solo tienen que ponerse una bandera argentina en los mundiales, sino también votar contra los proyectos que quieren vender nuestra soberanía.