“Queremos denunciar el secuestro de nuestro fiscal general del Estado”,...
Leer másEl dirigente de Patria Grande, Juan Grabois, intervino cuando Myriam Bregman era increpada durante el debate, en comisiones de Diputados, sobre el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. Terminó cara a cara con Gerardo Huesen y luego desató una pelea con el presidente Javier Milei por redes sociales. Hoy, después de que volviera a ser viral en la política nacional, nos levantamos con la noticia de que lo procesaron por la toma del ex Instituto Nacional Juan Domingo Perón y nos deja que hablar de la mafia judicial.
Primero que nada, me hago cargo de mis palabras, pero excelente Grabois llamándoles “vende patria” y “cagón” al diputado Gerardo Huesen, que juró por el criminal de Ricardo Bussi, un desagradable político, nacido en Estados Unidos, con múltiples denuncias, entre ellas abuso sexual, e hijo del genocida Antonio Domingo Bussi. Por otro lado, su reacción al no dejarla hablar a Myriam Bregman, y sus posteriores declaraciones, no son muy distintas a las de los que pensamos millones de argentinos que estamos hartos de estos delincuentes que nos gobiernan. Además, resulta que el presidente puede llamarnos terroristas e insultarnos constantemente y nosotros debemos ser respetuosos con ellos. Creo que el debate que abrió Grabois es necesario; todo vuelve en esta vida.
No sé ustedes, pero yo tengo mucha bronca acumulada de solo saber que tres tipos, que nadie votó, pueden hacer lo que quieran y vender un país. Si a esto le sumamos que, cada vez que queremos hablar, nos impiden, actuando como patoteros y barras bravas, la bronca ya se transforma en asco y ya se acerca más al odio. No podemos estar discutiendo las formas cuando, y vuelvo a remarcarlo, el gobierno nos trata de terrorista. ¿Ustedes dimensionan lo que significan esas palabras? No nos están metiendo un tiro en la cabeza nomás porque no pueden, pero déjalos avanzar un poco y empiezan a secuestrar personas como Rodrigo Paz en Bolivia, que secuestró a quien investiga al femicida de Fernando Cerimedo. En este contexto, no se discute la violencia discursiva de Grabois; es lo de menos.
Y a eso vamos. Hoy, nos levantarnos con una noticia, después de que Juan se paseara por los medios argumentando el porqué de su reacción, y abriera una cruzada contra el mismísimo presidente y toda la comunidad liberfascista en las redes sociales. ¿Saben de qué hablamos? Sí, fue procesado por la toma del ex Instituto Nacional Juan Domingo Perón. Los jueces Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola ratificaron la decisión del juez de primera instancia Sebastián Ramos y mantuvieron un embargo sobre sus bienes por 5 millones de pesos. De manual esta película de bajos recursos: un dirigente denuncia a la mafia → la mafia opera mediáticamente → la operación no sale muy bien → se activa el último recurso, la denuncia y procesamientos judiciales. No es serio, muchachos.
Dicho edificio fue donde vivió el matrimonio Perón desde el año 1946 hasta la muerte de Eva Perón en 1952. Se convirtió en Instituto por un decreto de 1995 dictado por el entonces presidente Carlos Menem a pedido de su partido, el Partido Justicialista. Hasta su inhabilitación por parte del gobierno de Javier Milei, albergar una biblioteca, sede de reuniones y conferencias, también incluía, al momento de su cierre, un café temático llamado «Café con Perón». El argumento del dirigente peronista de Patria Grande a la hora de tomarlo fue que buscaban defender los casi 30 puestos de trabajo que se perdían al cerrarse por razones ideológicas. Y si bien nosotros estamos en las antípodas del peronismo, esta no es una razón para procesar a alguien; es una revancha por los episodios mencionados.
Y así, sumamos a Juan Grabois a la larga lista de dirigentes denunciados, procesados, perseguidos por el gobierno de Javier Milei y sus socios de la casta judicial; siendo Cristina Kirchner el más claro ejemplo de esta práctica. A la dos veces presidenta la tienen presa en su domicilio, San José 1111, por la causa Vialidad. Se le acusa de administración fraudulenta por irregularidades y direccionamiento de 51 obras viales en Santa Cruz a favor del empresario Lázaro Báez entre 2007 y 2015. Se le dieron 6 años de cárcel e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. La defensa denuncia un caso de lawfare (guerra jurídica) porque sostiene que el proceso no busca juzgar delitos, sino eliminarla políticamente mediante el uso instrumental de la justicia y los medios de comunicación.
Saquemos la ideología de lado; ya sabemos que ni Juan Grabois ni Cristina Kirchner, ni ningún dirigente peronista es de nuestro agrado, pero es lo mismo que han hecho con Chiquito Belliboni del PO, Alejandro Bodart del MST, Vanina Viasi del PO y un sinfín de dirigentes de izquierda. Mientras tanto, quieren que discutamos si estuvo bien o mal la reacción de Grabois y su pelea e insultos con los diputados oficialistas. Nosotros también hemos moderado el mensaje; sabemos que hacer el chiste de la guillotina nos puede llevar a la justicia, por eso celebramos que, aun con todas las diferencias que tenemos con él, se haya animado a desafiar las limitaciones que nos impone esta pseudodemocracia. La bronca de Grabois parece ser la misma que sentimos nosotros, y por ende la represalia que le cayó es la misma que nos caerá si denunciamos lo que están haciendo.
Decía el camarada Bertolt Brecht: “Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde”. Vaya si aplica en este contexto que vivimos.
Como la mayoría en este medio no somos de Buenos Aires, se nos pasó convocar, pero en estos momentos hay una reunión en Parque Lezama para organizar una nueva Marcha de la Bronca. Ojalá los militantes de Juan Grabois, y el propio Grabois, participen de organizar la bronca contra esta mafia. Hay que cambiar el miedo de bando, como en Francia y España. Nos vemos el 15 de octubre en las calles de todo el país en la Marcha Federal Universitaria.
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