La megaminería mata miles de peces en un dique de San Juan

Por
Agustín Martínez Verón

24.08.2026

El 3 de noviembre del 2025 aparecieron miles de pejerreyes muertos en el dique Cuesta del Viento en San Juan. Durante los primeros días después del hecho, las hipótesis de contaminación del agua o de otro derrame de cianuro -u otros metales- como el del 2015 no tardaron en aparecer, especialmente desde la Asamblea Jáchal no se Toca que fue la principal denunciante de este desastre ocasionado por Barrick Gold hace más de una década.

 

Recientemente, se realizaron dos informes para intentar determinar la causa de mortandad. El primer informe lo realizó la Secretaría de Ambiente del gobierno provincial, y el segundo fue realizado por especialistas independientes en conjunto con la Asamblea Jáchal no se Toca. Después de obtener los resultados, el gobierno difundió que los peces murieron por causas naturales relacionadas a una baja cantidad de oxígeno disuelto en el agua. En contraste, el informe de la Asamblea no sólo determinaba que el oxígeno en el agua era suficiente para la subsistencia de los peces (el valor mínimo encontrado fue de 7,84 mg/l, mientras que el menor valor para la vida de los pejerreyes es de 6 mg/l), sino que también determinaba que existía una concentración de cloro considerable. Ante estos resultados las acusaciones de contaminación se intensificaron por parte de la asamblea: “el gobierno de San Juan está ocultando la contaminación minera al decir que los pejerreyes murieron por falta de oxígeno disuelto” escribieron en su cuenta de Instagram el 9 de noviembre.

 

El hecho tomo tanta relevancia que la justicia provincial inició una causa para determinar si existió un crimen ambiental, pero el 25 de febrero del 2026 cerraron la causa al no poder afirmar que existió dicho delito. Casi un mes después, el 20 de marzo, la Asamblea publicó un informe realizado en conjunto con la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza) donde se estudiaron varios ejemplares de pejerrey muertos recuperados del dique. El informe reportó una alta concentración de aluminio, cobre y arsénico en las branquias e hígados de los peces muertos. Si bien estos informes no explican la causa exacta de la muerte de los peces, sí demuestran que la versión que el gobierno intentó instalar no se corresponde con la realidad.

 

Sin embargo, existe un último informe que llega a conclusiones contundentes sobre la mortandad de los peces y fue publicado el 29 de junio del 2026. Se trata de un informe técnico de interpretación ecotoxicológica, realizado por 4 biólogos del CONICET a solicitud de la Asamblea Jáchal no se Toca. En este estudio se concluye que las altas cantidades de aluminio, cobre y arsénico encontrado en el agua y en los órganos de los peces no solo explican la causa de muerte, sino que también demuestran que “la cuenca presenta un escenario de alteración hidroquímica crónica por elementos traza (metales y metaloides)”.

 

Desde la Asamblea Jáchal no se toca ya adelantaron que están evaluando iniciar acciones judiciales con esta última información obtenida. La pregunta que nos tenemos que hacer ahora es ¿Que podemos esperar de la justicia o del gobierno provincial? La respuesta probablemente se encuentra en los antecedentes del derrame de la minera Veladero (Barrick Gold y Shandong Gold). 

 

En septiembre del 2015 la mina Veladero derramó más de un millón de litros de agua con cianuro, afectando a cinco ríos cordilleranos. Sin duda fue uno de los mayores desastres ambientales en Argentina, pero como no podía ser de otra forma, las multinacionales mineras y el gobierno provincial actuaron para que las consecuencias fueran mínimas. Recién en 2017 ocho operarios de la mina fueron procesados e imputados, y se le aplicó una multa a la empresa, pero también en esos años ocurrieron dos derrames más. Para una gran parte del activismo ambiental esos empleados fueron “unos perejiles”, y la sanción no estuvo a la altura del desastre, ya que la empresa continúa operando hasta el día de hoy.

 

La megaminería se nos ha vendido como una actividad necesaria para el progreso, y como la única posibilidad de desarrollo económico en San Juan. Pero en los más de 20 años que se ha realizado solo se ha encargado de saquear lo cordillera, de destruir ecosistemas, y de perseguir al activismo ambiental. Esas grandes inversiones que nos prometen los gobiernos de turno llegan solo para quedarse en las manos de los políticos y empresarios locales. Pero las desigualdades que existen en la provincia son evidentes, mientras en el Gran San Juan se comienza a especular por el “boom inmobiliario” hipotético que sería causado en “modo derrame” por las inversiones mineras con el RIGI, el departamento de Iglesia (donde se encuentra Veladero) no tiene una unidad de neonatología para atender emergencias en recién nacidos.

 

Mientras una clase piensa en “perforar la cordillera como un queso gruyere” (frase del exgobernador peronista Jose Luis Gioja) se precariza las condiciones de vida de la gran mayoría.