El gobierno le dio autorización a las Fuerzas Armadas para realizar contrainteligencia

El gobierno nacional avanzó en una nueva reconfiguración del aparato de inteligencia y defensa. A través de la resolución 323/2026, el ministro de Defensa Carlos Alberto Presti derogó una normativa vigente desde el gobierno de Nestor Kirchner que separaba las funciones de inteligencia y contrainteligencia militar.

 

La medida restablece formalmente la capacidad de las Fuerzas Armadas Argentinas para desarrollar tareas de contrainteligencia militar y reorganiza el Sistema de Inteligencia de Defensa bajo una lógica de mayor centralización y coordinación con la SIDE.

 

Desde el Ejecutivo argumentan que la decisión responde a un nuevo escenario de una supuesta “amenazas externas” y a la necesidad de modernizar las capacidades estratégicas del Estado. Sin embargo, la resolución vuelve a encender alarmas en organismos de derechos humanos y sectores políticos que advierten sobre una creciente ampliación de facultades para las estructuras de inteligencia y seguridad.

 

La normativa elimina criterios establecidos durante el ciclo posterior a la última dictadura militar, cuando distintas reformas buscaron limitar el involucramiento de las Fuerzas Armadas en tareas internas y restringir su capacidad de inteligencia sobre la población civil.

 

El fortalecimiento de la coordinación con la SIDE aparece además en un contexto de endurecimiento político y represivo del gobierno de Javier Milei, marcado por discursos sobre orden interno, criminalización de la protesta y expansión de atribuciones para las fuerzas de seguridad.

 

Aunque el texto oficial habla de “mecanismos explícitos de control institucional”, críticos de la medida advierten que la ampliación de las capacidades de contrainteligencia puede abrir la puerta a mayores niveles de vigilancia estatal y opacidad en el manejo de información sensible.

 

La resolución reabre así un debate histórico que parecía cerrado en Argentina: el exceso de la intervención de inteligencia militar, sin límites democráticos frente al avance de estructuras estatales de vigilancia y control para apaciguar la lucha obrera organizada.