Día de la victoria: pasado, presente y futuro

09.05.2026

El 9 de mayo de 1945, la Alemania nazi firma la rendición ante la Unión Soviética, poniéndole fin a la Segunda Guerra Mundial. Berlín quedó repartida entre las potencias. Por un lado estaban EEUU y la UE, y por el otro, la URSS. Esto dio origen años más tarde al Muro de Berlín. Hoy esta fecha, como la bandera comunista en el Reichstag, son una pieza de museo, que nos lleva a pensar en encontrar el límite entre la enunciación de un discurso nostálgico y un discurso histórico para debatir el presente y el futuro.

 

La rendición se firmó el 8 de mayo de 1945 a las 22:43 hora central europea (9 de mayo a las 0:43 hora de Moscú). Por ello, unos celebran el 8 y otros el 9 de mayo de cada año el Día de la Victoria. Es cierto que, desde la caída de la URSS, es una fecha que ya no tiene el mismo impacto; de hecho, desde 1991 hasta 1995 no se celebró en Rusia. Tras la llegada de Putin, este utilizó la nostalgia soviética para ganar adeptos, y el desfile volvió a ser un remake de los de la era soviética.

 

En Argentina es una fecha que suele pasar sin pena ni gloria, y nunca tuvo tanta importancia, pues en el mismo mes está el 25, la Revolución de Mayo, y el 29 el Cordobazo. Además, a excepción del PC y la “tradición PC”, la izquierda argentina se construyó siguiendo la línea histórica de nuestras luchas obreras y populares. Sin embargo, ante la segunda venida de un fascismo reconfigurado, corresponde pensar en cómo comunicar el 9 de mayo.

 

Desde ya es necesario poder salir del discurso nostálgico y pensar en el curso histórico que dejó la victoria del Ejército Rojo sobre el nazifascismo. La construcción de, al menos, un intento de proyecto socialista a nivel internacional, obligó al capitalismo a mostrarse como superior a la propuesta del comunismo, y durante décadas se vieron los más grandes avances humanos de la historia en esa disputa entre socialismo y capitalismo.

 

El discurso político, dice Eliseo Verón, es necesariamente confrontativo. Hoy que nosotros somos quienes tenemos que demostrar que somos la superación del capitalismo, en el medio de una nueva venida fascista, divulgar que alguna vez pudimos derrotarlos es clave. Construir el deseo poscapitalista, el deseo del comunismo, es fundamental, porque solo erradicando a quien alimenta al fascismo podremos lograr la paz mundial y el progreso.