El 17 de Mayo pasado ocurrieron las elecciones autonómicas en Andalucía, territorio del Estado Español. Allí, una experiencia de izquierda anti-capitalista, Adelante Andalucía, obtuvo el 10% del resultado electoral y emerge como una fuerza creciente. Con estos números, desplazó al histórico Partido Comunista y su coalición como representante de la voz de izquierda frente a las mayorías populares.

Frente a la extrema derecha: radicalidad de las izquierdas
Al igual que en todo el mundo, en España se viene anunciando el crecimiento de Vox y el fascismo. Este partido, liderado por Santiago Abascal, es hermano de Javier Milei y la Internacional Reaccionaria. Recogiendo lo peor de la herencia franquista tienen un programa político montado sobre el odio a los migrantes, las mujeres, las disidencias sexuales y abiertamente anti comunista.
Vox viene creciendo sobre las promesas incumplidas del PSOE y el progresismo. Si bien Pedro Sánchez logra, al menos por el momento, ponerle un freno al crecimiento de la extrema derecha en el plano institucional, gran parte de la clase trabajadora y el pueblo pobre que vive bajo el Estado Español no siente que las promesas del progresismo lleguen a ellos. El PSOE no ha impulsado reformas profundas que mejoren la situación de las clases trabajadores respecto a la vivienda, las condiciones laborales, la canasta básica o el deterioro de los servicios.
Al igual que en otras latitudes, el progresismo se enfrenta a tener que tomar una decisión ante la crisis mundial: o ajustar a los que más tienen o cargar sobre las espaldas de los que menos tenemos. Al prometer mejoras incumplidas, existe una crisis de credibilidad de las izquierdas. Esto es terreno fértil para la derechización de las clases populares.
Sin embargo, a partir de su refundación en 2021 bajo el liderazgo de Teresa Rodríguez, Adelante Andalucía propone lo opuesto. Enfrentar el avance de la extrema derecha con radicalidad de las izquierdas. Tiene un programa para la clase trabajadora andaluza y se define como anticapitalista, andalucista, feminista y ecosocialista.
Cruzar la cuestión de clase con la cuestión nacional
Ha sido un debate histórico en las izquierdas, tanto en Europa como en América Latina y el resto de los continentes qué rol asignarle a cada una de estas luchas. Adelante Andalucía piensa que no puede entenderse la realidad de la clase trabajadora andaluza sin pensar también las particularidades de la región autónoma y su rol dentro del capitalismo español.
Definen su territorio como una “zona de sacrificio” del capitalismo español que recuerda mucho al rol que se nos asigna a los países en América Latina dentro del capitalismo global: mano de obra barata, fuente de un gran ejército de reserva, extracción de materias primas y crecimiento productivo a costa de daño ambiental. En nombre de la “transición verde” se ha asignado a Andalucía como un territorio donde poner a prueba macro plantas fotovoltaicas que poseen un impacto ambiental muy grande.
También esto puede verse en el turismo. En una reciente entrevista, su candidato José Ignacio García declaró: “Hay un hecho que lo explica muy bien: recibimos más de 33 millones de turistas al año y casi el 50% de la población andaluza no puede tomarse una semana de vacaciones al año”.
Esta experiencia se suma a otras desplegadas por organizaciones anti-capitalistas como el caso del DSA y la reciente elección de Zohran Mamdani o el nacimiento y desarrollo del PSOL en Brasil que competirá nuevamente en elecciones con Manuela D’Ávila como una de sus principales figuras. Programas para la etapa, municipalismo popular, herramientas políticas que reúnen a distintas tradiciones de izquierda en una organización y tácticas comunes son algunos de los vectores que las unen. En un contexto de crecientes movilizaciones a nivel global, es importante reflexionar sobre las posibles salidas políticas de los conflictos.