La ultraderecha alemana da un duro golpe: AfD logra una amplia victoria en Sajonia-Anhalt
Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo alrededor del 44% de los votos en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt y más que duplicó su resultado de 2021. La CDU del canciller Friedrich Merz quedó relegada al segundo lugar con cerca del 18,5%. El resultado deja a la ultraderecha a las puertas de gobernar por primera vez un estado alemán desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La ultraderecha alemana consiguió este domingo una victoria histórica en Sajonia-Anhalt, en el este del país. La Alternative für Deutschland (AfD) se impuso con aproximadamente el 44,4% de los votos, según las primeras proyecciones, en lo que constituye el mejor resultado de su historia en una elección regional alemana.
El resultado representa un salto enorme respecto de las elecciones de 2021, cuando AfD había obtenido el 20,8%. En apenas cinco años, el partido más que duplicó su caudal electoral y se convirtió en la principal fuerza política del estado.
La magnitud del resultado abre una posibilidad inédita para Alemania: la ultraderecha, con AfD, puede encabezar por primera vez un gobierno regional desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Con los primeros resultados, el partido de Ulrich Siegmund (CDU) quedó muy cerca de la mayoría absoluta. Las proyecciones le asignaban entre 39 y 41 escaños, mientras que necesita 42 para controlar por sí solo el Parlamento regional. Por el momento, no está garantizado que AfD pueda formar gobierno. Los principales partidos mantienen el llamado “cordón sanitario” y rechazan formar coaliciones con la ultraderecha.
Sin embargo, el resultado modifica profundamente el escenario político, ya que AfD ya no aparece como una fuerza marginal, sino como la principal fuerza electoral de un estado alemán. Su candidata nacional, Alice Weidel, calificó el resultado de “histórico” y sostuvo que representa un “claro mandato para gobernar”. Siegmund, por su parte, aseguró que su partido había “hecho historia”.
El avance de AfD se produce en un contexto de malestar económico y creciente descontento con la política tradicional. La CDU gobernaba Sajonia-Anhalt desde 2002 y hoy sufrió una caída de más de 18 puntos respecto de 2021. El hartazgo con el liberalismo fue canalizado por los neofascistas.
Mientras tanto, los partidos de la izquierda y centro-izquierda alemana, Die Linke, Los Verdes y el SPD, quedaron muy por detrás de AfD, con porcentajes cercanos al 8-10%. Por otro lado, la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW por sus siglas en alemán), fracción de Die Linke que los eurocomunistas llaman “rojipardo” –comunismo conservador–, obtuvo 5%.
Este partido es clave, ya que si decide formar un “cordón sanitario” con todos los partidos del régimen, lograrían evitar el ascenso de la ultraderecha a gobierno, pero a la vez traicionarían a su base militante. De momento anunciaron que no votarán por la investidura de ninguno de los dos primeros candidatos.
El crecimiento de la ultraderecha no puede explicarse únicamente por su discurso xenófobo o nacionalista. También expresa el fracaso de las fuerzas tradicionales, tanto por derecha como por izquierda, para ofrecer una salida a problemas concretos de la clase trabajadora y de amplios sectores populares. El deterioro de las condiciones materiales, la crisis de representación, el estancamiento económico y la pérdida de confianza en los partidos tradicionales abren espacio para que la derecha canalice el descontento social contra inmigrantes, minorías y sectores vulnerables. Eso explica también por qué Die Linke obtiene los peores resultados en el Estado en los últimos años y pierde cuatro escaños, que por suerte los gana su facción BSW.
Como ocurrió en nuestro país, que la bronca contra los políticos de siempre crezca por derecha es algo inevitable si la izquierda se adapta al régimen y son representantes de un sistema que no responde a las necesidades de la clase trabajadora. Es normal que los obreros terminen siendo capitalizados por quienes, detrás de sus discursos obreristas y nacionalistas, buscan profundizar las desigualdades que originaron la crisis que vive Sajonia-Anhalt.
La victoria de AfD es, así, una señal de alarma, mayoritariamente para Die Linke y en menor medida para el BSW. Por experiencia, no sirve el “cordón sanitario” o “mal menor” para evitar que el fascismo reconfigurado ascienda. Lo ideal sería poder demostrar por qué la izquierda puede y debe gobernar.
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