La catástrofe en Colombia ante un gobierno que rechaza ayuda internacional

Colombia atraviesa una catástrofe sin precedentes en los últimos años que exige respuestas urgentes. Frente a una emergencia de esta magnitud, la prioridad debería ser una sola: salvar vidas. Sin embargo, el recién posesionado Abelardo de la Espriella no activa un llamado a otros países, a pesar de los múltiples ofrecimientos; solo hace una excepción, Estados Unidos.

Por tales razones, el recién asumido presidente ya se enfrenta a cuestionamientos de una significativa parte de los colombianos que le exigen que deje la ideología de lado y acepte la ayuda humanitaria internacional. Se trata de una decisión que, de seguir en estos términos, resultaría difícil de justificar cuando están en juego las necesidades concretas de salvar vidas. Y aunque se sabe que el presidente es ciudadano norteamericano y está en contra de la mayoría de los gobiernos que le brindan ayuda, al igual que de la ONU, es una irresponsabilidad el mal manejo que está haciendo sobre esta crisis.

 

La primera solicitud de ayuda fue del embajador de China en Bogotá, Zhu Jingyang, representante de un país con el que De la Espriella ha marcado distancia por tener una administración de Estado y una constitución que se declaran comunistas. Luego ofreció ayuda la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también distante ideológicamente de De la Espriella. Pero el rechazo del presidente no fue solo a quienes representan ideologías opuestas; tampoco le ha aceptado a Argentina, Chile, El Salvador y otros países con gobiernos de extrema derecha.

 

Nayib Bukele confirmó que al menos ellos sí obtuvieron respuesta, aunque fue un rechazo con el argumento de que: “El Gobierno de Colombia ha solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos para atender a las familias afectadas por el terremoto”. En este sentido, recién ayer el Gobierno de Colombia emitió una nota verbal donde especifica que su línea es lo que ya había confirmado el presidente de El Salvador. Salvo por una excepción, a EEUU sí le acepto la ayuda completa para las operaciones críticas, la programación y la coordinación general.

 

El Departamento de Estado ha informado que EEUU activó el lunes un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) que llegará a Colombia para apoyar las operaciones críticas, la programación y la coordinación general de la respuesta del gobierno. Y si bien los rescatistas colombianos ya están trabajando como pueden para salvar vidas, la situación es tan grave que se están desbordando, y al tener un régimen centralizado a través del Gobierno nacional, las ciudades dependen de la decisión del Ejecutivo para poder recibir ayuda.

 

Más allá de la rosca política, la ayuda humanitaria no debería entender de fronteras ideológicas. Cuando una comunidad pierde su vivienda, cuando faltan alimentos, medicamentos o agua potable, no hay cálculo político que pueda estar por encima de la vida. Es mínimamente cuestionable que el nuevo presidente rechace toda ayuda, menos la de EEUU. El Estado colombiano debería estar garantizando que todos los recursos disponibles puedan llegar a quienes los necesitan; porque en situaciones como esta, toda ayuda es válida, ya que hablamos de salvar vidas.

 

No queremos hacer ventajismo político con una catástrofe, pero nos preocupa cuando un Estado rechaza ayuda internacional, o bien no garantiza que lo más importante, las vidas, se puedan salvar. Esto nos recuerda a cuando Milei se negó a enviar ayuda a Bahía Blanca tras las fuertes inundaciones, o a la Patagonia cuando ardieron los bosques en llamas. Entre ayer y hoy llega EEUU para rescatar personas y coordinar acciones, pero han dejado pasar dos días, en los que el pueblo se ha tenido que organizar para salvarse a sí mismo.

 

No es justo hacerles esperar tanto tiempo a las familias que están sufriendo, pero lamentablemente es otro ejemplo de que, al final de cuentas, todo se reduce a lo mismo: solo el pueblo salva al pueblo. A la hora de esta publicación, hay más de 180 muertos y 2.500 heridos, obreros rescatistas trabajando a contrarreloj, cuerpos sin identificar y centenares de desaparecidos. Desde ya, toda ayuda, colecta o campaña que se esté realizando en Argentina, nos la envían y será difundida.

 

Envíanos cualquier campaña o colecta y la difundimos. El pueblo argentino está con el pueblo colombiano.

 

Fuerza, Colombia.