¿Qué está pasando en el FITU? Un resumen de este fin de semana en la izquierda

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FITU), que nuclea a las principales fuerzas de la izquierda trotskista en Argentina desde hace más de una década, se encuentra en un momento de debates internos. Mayo fue un mes movido en el FITU, desde los actos separados para el Día de lxs Trabajadores, hasta las estrategias expuestas el pasado fin de semana largo, pasaron cosas importantes. Frente al escenario político actual la izquierda se organiza entre congresos partidarios, actos masivos y cruces de cartas públicas. Sin embargo, los debates sobre cómo canalizar el descontento social y cómo organizar la militancia abren una brecha visible.

El 1º de Mayo y los reclamos pendientes

Las disputas en el FITU tienen larga data y entre los partidos se pueden remontar al viejo MAS. El pasado 1º de Mayo, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) decidió realizar un acto masivo en el estadio cubierto de Ferro de manera separada al resto del FITU, donde Miryam Bregman convocó a organizarse por un partido de la nueva clase trabajadora y profundizar la resistencia. Esta decisión unilateral rompió con la propuesta del resto de los partidos del frente de realizar un acto unitario en la Plaza de Mayo.

A raíz de esto, el resto de los partidos del FITU mantiene un reclamo unificado hacia el PTS, demandan una explicación sobre su propuesta de “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora”. Si bien en su discurso Bregman mencionó que quiere construirlo con las fuerzas del FITU, no han llamado a sus compañeros para debatir la propuesta ni mucho menos para construir en conjunto. Este tipo de acciones sectarias no es nuevo entre los partidos trotskistas lamentablemente. 

Izquierda Socialista en búsqueda de la unidad

El debate cobró impulso con dos cartas de Izquierda Socialista (IS). Primero, mediante una carta abierta dirigida a la mesa nacional del FITU, adviertieron el gran desafío que enfrenta la izquierda y la necesidad de evitar la dispersión. Días después, el partido formalizó una convocatoria urgente a una reunión de la mesa del FITU. Es un intento de mediación, un llamado a coordinar acciones unificadas y a saldar las diferencias metodológicas dentro del espacio de manera orgánica, argumentando que las disputas públicas debilitan la referencia electoral y de lucha que representa el frente.

Pero lo más importante es que plantea que el PTS encaró una campaña sin debatir con el resto del frente de qué se trata ni qué papel tendrían las fuerzas del FITU. Se preguntan si el nuevo partido sería como PT brasilero y afirman que no creen que haya que buscar otra organización sino que hay que fortalecer al FITU sumando nuevas fuerzas que acuerden con su programa. Con esto estamos de acuerdo. 

El PTS va por comités populares

Este fin de semana, el PTS organizó un acto masivo en Jujuy, que contó con la participación de referentes nacionales como Myriam Bregman y Alejandro Vilca. El eje de su propuesta radica en la conformación de “Comités de apoyo”, espacios de organización que buscan capitalizar y estructurar la simpatía que genera la figura de Bregman en amplios sectores de la población. A través de asambleas abiertas y encuentros en diversos puntos del país, convocan a trabajadores, jóvenes y estudiantes a sumarse a estas estructuras de base.

A su vez, esta orientación quedó plasmada en el nuevo Manifiesto del PTS, titulado ¿Cómo cambiamos la historia?. Sus ideas centrales enfatizan la necesidad de construir un gran partido de la clase trabajadora que supere las fronteras de la militancia tradicional, integrando a los sectores precarizados, informales y a los movimientos sociales. El manifiesto propone que la resistencia parlamentaria debe complementarse de forma directa con la autoorganización democrática desde abajo para ofrecer una alternativa real de poder frente a los planes de ajuste. El documento se encuentra disponible en la web de La Izquierda Diario. 

Congresos simultáneos: las posturas del MST y el PO

El fin de semana también los congresos nacionales del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y el Partido Obrero (PO), que tienen posturas divergentes frente a la situación.

Por un lado, el MST adoptó una postura de flexibilización y apertura estratégica al decidir integrarse formalmente a los comités de apoyo a Myriam Bregman y sumarse al debate sobre la construcción de una nueva fuerza política común. Quizás este movimiento represente una concesión por parte del MST, orientada a confluir en las iniciativas que ya están en marcha. Junto a IS, el MST siempre ha defendido la necesidad de abrir el frente a otras fuerzas y confluir en un FITU de mayor alcance.

Por otro lado, el PO realizó su XXX Congreso, que concluyó con una carta dirigida a la mesa del FITU que sostiene un tono más confrontativo y crítico hacia el PTS. Adhieren a la necesidad de convocar a una Asamblea Nacional del FITU y proponen una campaña bajo la consigna “Fuera Milei – Huelga General”. Desde el PO creen que “un partido de este tipo requiere una organización acorde a su estrategia y un método adecuado. Para nosotros esa organización es el centralismo democrático y el método de la lucha de clases, subordinando la participación electoral a los objetivos estratégicos dictados por el programa”. No obstante, hay cierto dejo de una resistencia a ceder centralidad frente al crecimiento de otras figuras del espacio aun cuando ante una posición de similar capital político, cualquier fuerza del frente tendería a priorizar su propia construcción.

El PO advierte que el peronismo quiere borrar su complicidad con el gobierno planteando un frente anti-Milei que vaya desde Pichetto al FITU e invocan la experiencia brasilera, donde Lula llegó al gobierno con un frente anti-Bolsonaro pero lo que el peronismo omite es que en Brasil sigue vigente la reforma laboral de Temer y la reforma previsional de Bolsonaro. Además señalan que la presencia de dirigentes izquierdistas en el gobierno de Lula, no ha cambiado el carácter capitalista y conservador de ese gobierno. 

Que el personalismo no nos obnubile

La convocatoria de las fuerzas del FITU a una Asamblea Nacional del frente es de carácter urgente. La unilateralidad del PTS genera problemas y tensiones que bien podrían saldarse con mayor voluntad de unidad. No es un problema de desprolijidad, ni es que se olvidaron de hablar con el resto, es un mensaje de poder. Se arrogan el trabajo construido por años desde el frente de izquierda y de quienes construimos por fuera del mismo. Quedan dudas sobre los comités de apoyo a Myriam porque no se sabe si pretenden ser una herramienta de debate para todo el frente o si se trata de una campaña de construcción partidaria exclusiva por la que el PTS vaya rumbo a un partido de masas que crezca en afiliaciones a través de la figura de la Rusa. 

Nobleza obliga, el PTS es un partido muy proactivo tanto en lo teórico como en lo práctico. La izquierda necesita un partido, sí. La idea de los comités que activen la militancia en las escuelas, barrios y universidades es buenísima. El problema es que lo que se milite sea una figura personal y no un proyecto político. El voto de izquierda puede crecer de la mano de los sectores progresistas enojados con el peronismo, graboistas, exalbertistas, kirchneristas, indecisxs y aledañxs. Lamentablemente estos sectores se han acostumbrado a una posición pasiva en la que reclaman que les digan a quién votar y como algunos solo se mueven cuando les inyectan expectativas electorales, la idea de los comités cierra bien. 

La izquierda trotskista en Argentina se encuentra ante el desafío de mantener la cohesión de su alianza electoral y reconfigurar sus métodos de construcción política frente a la crisis. Sería valorable la apertura del FITU para la incorporación de otras fuerzas de izquierda. La tarea es construir una herramienta que enfrente a la derecha en unidad, con programa y con voluntad de llegar al poder.

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