Guerra mediática a la guerra imperialista

Mientras el espectáculo mediático se concentra en la foto entre Donald Trump y Lionel Messi junto al Inter Miami CF en la Casa Blanca, en Medio Oriente se profundiza una escalada bélica marcada por bombardeos sobre zonas civiles y la aplicación de la llamada Doctrina Dahiya, denunciada por organizaciones internacionales como una estrategia de guerra que amplía el conflicto y deja miles de víctimas.

07.03.2026

Mientras Donald Trump arrastra al Inter de Miami a la Casa Blanca y se fotografía con Lionel Messi, generando que las portadas del mundo hablen de ello, Israel está aplicando la «Doctrina Dahiya» en todo Medio Oriente. No obstante, el presidente de EEUU está hasta las manos por el escándalo de la lista Epstein y las masacres a civiles que está perpetrando el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).

 

La «Doctrina Dahiya» es una doctrina militar formulada por el general sionista Gadi Eizenkot que propugna el uso de fuerza desproporcionada en agresiones contra zonas civiles. El objetivo es, a pesar del principio básico del derecho de la guerra, no hacer ya una distinción entre objetivos civiles y militares. El enfoque radica en asesinar sobre todo a niños y mujeres, dando un golpe inhumano a los países agredidos.

 

Ahora bien, ya no es solo Palestina, Líbano e Irán. Un total de 13 países de Medio Oriente se han visto afectados directamente por la guerra imperialista. Además de los ya mencionados, tenemos que sumar a Azerbaiyán, Bahréin, Chipre, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Catar, Arabia Saudí, Siria, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Esto está provocando un impacto negativo a nivel mundial.

 

Desde que el sionismo atacó, en conjunto con EEUU a Irán, ya van más de mil muertos, de los cuales más de 100 son niños. Por otro lado, en Gaza ya han asesinado a más de 65 mil niños en dos años, generando un infanticidio. La «Doctrina Dahiya» se extiende, y EEUU recurre también a utilizarla. Por eso no puede tomarse con livianidad que Messi aplauda a Trump cuando este celebra los bombardeos.

 

Pero el problema mayor está en lo que hacemos con lo que nos llega. Si como comunicadores o periodistas hacemos más hincapié en debatir sobre las posiciones de Messi que en difundir lo que está ocurriendo en Palestina, Irán y Líbano, probablemente ellos sigan controlando la agenda. Y si ellos controlan la agenda, las políticas genocidas que matan en Medio Oriente se repetirán en Latinoamérica, más precisamente en Cuba.

 

No podemos cambiar el pensamiento de los futbolistas, tampoco podemos revivir a Maradona. Pero lo que podemos hacer es declararles la guerra mediática a los que hacen las guerras imperialistas. La única guerra que conocemos es entre clases. Si ellos tratan de tapar el genocidio y las masacres de pueblos enteros con el futbol, nuestro deber deberá ser hacer lo posible para que se vea lo que no quieren que se vea. Al fin y al cabo, eso es el periodismo.