Una huelga general convocada por la USB movilizó a trabajadores, estudiantes y organizaciones sociales en decenas de ciudades italianas. Los reclamos apuntaron contra la pérdida del poder adquisitivo, el deterioro de los servicios públicos, el costo de la vivienda y el aumento del gasto militar. Según la USB, participaron alrededor de 1,5 millones de personas; las autoridades estimaron más de 255.000.
Italia vivió este viernes una nueva jornada de movilización nacional bajo la consigna “Bajen las armas, suban los salarios”. La huelga general de 24 horas fue convocada por la Unione Sindacale di Base (USB) y tuvo manifestaciones en más de 40 ciudades. Según la USB, participaron alrededor de 1,5 millones de personas; las autoridades estimaron más de 255.000.
Trabajadores, estudiantes, empleados públicos, organizaciones por la vivienda y trabajadores portuarios reclamaron aumentos salariales, mejores servicios públicos y medidas frente al encarecimiento de alimentos, alquileres y servicios. Al mismo tiempo, rechazaron los planes de rearme y la utilización de infraestructura portuaria para el transporte de armas.
En Roma, miles marcharon por el centro y llegaron hasta las inmediaciones del Coliseo, donde organizaciones instalaron un campamento para visibilizar la crisis habitacional. En Milán, manifestantes ocuparon durante un período la carretera de circunvalación. En Génova, unos 15.000 trabajadores portuarios, estudiantes y otros manifestantes ingresaron al puerto en protesta contra el transporte de armas.
La jornada también estuvo atravesada por enfrentamientos. En Turín, la Policía utilizó camiones hidrantes contra estudiantes y activistas que se acercaron a los cordones de seguridad. En Roma, un grupo intentó avanzar hacia el Parlamento y fue dispersado por las fuerzas de seguridad. Ocho personas fueron detenidas.
La movilización volvió a poner en el centro una disputa que atraviesa a buena parte de la sociedad italiana: qué recursos se destinan al rearme y cuáles a salarios, vivienda, educación, salud y servicios públicos.
La protesta tendrá continuidad: el 20 de noviembre, la CGIL —la principal central sindical italiana— convocó una nueva huelga general.
Mientras el Gobierno de Giorgia Meloni sostiene su política de rearme, trabajadores y estudiantes vuelven a encontrarse en las calles para disputar las condiciones de vida y el destino de los recursos públicos.