Todos los ojos en la Patagonia: ¿por qué Milei quiere venderla a capitales foráneos?

El gobierno nacional repudió que la selección nacional hiciera actos de “populismo nacionalista” reivindicando la soberanía de las Islas Malvinas y muchos se enfurecieron. Lo cierto es que no es solo un capricho de Milei por ser fanático de Margaret Thatcher; el gobierno anunció la reforma de la Ley de Tierras para eliminar limitaciones a la compra de territorio argentino. Y aunque tamaña traición a la patria parezca una locura hoy en día, no es nada nuevo en la historia de nuestro país; es el modelo de la derecha.

21.07.2026

A contramano del pueblo y la selección nacional de futbol que reivindicaron la soberanía nacional durante el mundial, Milei anunció la venta de las tierras de la Argentina mediante el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que modifica la Ley de Protección de Tierras Rurales (2011), la cual establecía un límite máximo del 15% de tierras rurales en manos extranjeras a nivel nacional y provincial, así como cupos por nacionalidad y superficie. Según el gobierno, “Argentina se hizo grande” gracias a la venta de tierras a capitales foráneos, y ahí hay una clave para entender este proyecto apátrida.

 

Pero antes de hablar de por qué Milei quiere vender la Patagonia, cabe mencionar que a nivel nacional, el porcentaje de tierras extranjerizadas ya ronda el 5% (~13 millones de hectáreas), y en algunas provincias como Neuquén, La Rioja y Salta, la extranjerización llega a superar el 50%. Esto quiere decir que la Ley de Tierras del kirchnerismo no protegió mucho nuestras tierras, pero, con la eliminación de topes, se liberarían áreas críticas en la cordillera, zonas limítrofes y fuentes de recursos hídricos y minerales. De aprobarse, territorios nacionales, sobre todo la Patagonia, quedarían completamente extranjerizados.

 

Y no solo eso, el gobierno busca implementar cambios normativos que permitirían recalificar de forma acelerada bosques arrasados por incendios para proyectos inmobiliarios o extractivos. Durante comienzos de este año, la Patagonia ardió en llamas, y el gobierno, que ayudó a Israel a apagar sus incendios, no invirtió en combatir el fuego acá. Ciudadanos del sur denunciaron la presencia de personas con ciudadanía israelí que alegaban ser “turistas” y se encontraban en zona de fuego. Por estos motivos surge una fuerte teoría: Israel quiere tener el control de nuestras tierras en la Patagonia.

 

Es cierto, Israel siempre ha expresado su interés en nuestras tierras, y ya controla el agua mediante acuerdos estatales con Mekorot. Igualmente, hay otros capitales interesados, como el inversor de Silicon Valley, Peter Thiel, y su empresa Palantir, que se instalaron en Argentina tras un acuerdo con el gobierno, y tienen interés en convertir a la Patagonia en un nodo de procesamiento de datos e inteligencia artificial sin regulaciones ni supervisiones gubernamentales. Se trata de un intento de replicar modelos de “ciudades privadas” o enclaves desregulados que ya Elon Musk ensaya en EEUU con Starbase City.

 

Volviendo a Milei, primero fue el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), luego la reforma a la Ley de Glaciares, y ahora avanza por la modificación de la Ley de Protección de Tierras y el manejo de fuego. Desde que apareció en escena ha dejado claro que su modelo es el del Partido Autonomista Nacional, alegando que en épocas de Julio Argentino Roca llegamos a ser la primera potencia mundial. Si bien esto ya está desmentido por decenas de historiadores, el proyecto es el mismo: despojar a los argentinos de sus tierras para que los capitales foráneos hagan negocios y extiendan el incremento de sus capitales, a cambio de que, según él, crezca el PBI.

 

Al gobierno no se le puede exigir que dé marcha atrás, pues no lo hará; ellos no se sienten argentinos y, de yapa, creen que el éxito económico se mide por el incremento del PBI. A quienes hay que presionar es a los senadores, que tendrán que votar el proyecto de ley este próximo 6 de agosto. Sabemos que los radicales juegan mayoritariamente para Milei y la izquierda no tiene escaños en esa cámara chica, por eso la presión recae sobre el bloque peronista. Como antecedente, hace unos días en mi provincia, Entre Ríos, el bloque del peronismo le dio quórum a Frigerio con la reforma previsional, y dos senadores peronistas votaron a favor de avanzar.

 

Milei y toda la casta que gobierna son abiertamente apátridas y usan el Estado argentino para hacer negocios con capitales de Israel y EEUU, entre otras potencias imperialistas. El peronismo se jacta de ser nacionalista y nos acusa a los militantes de izquierda de ser apátridas, pero luego, algunos de sus congresistas le votan leyes anti-Argentina como el RIGI o la Ley de Glaciares. Defender la patria no es solo subir imágenes de la Scaloneta reivindicando la soberanía de Malvinas; eso es solo una pequeña muestra simbólica; hace falta acción. Si los senadores dicen representar a la patria, entonces tendrán que hacerlo este 6 de agosto. Y para ello, es necesario presionarlos y que sepan que no permitiremos que vendan las tierras.