La docencia fueguina inicia la quinta semana consecutiva de paro por tiempo indeterminado y el Gobierno provincial todavía no presenta una propuesta capaz de destrabar el conflicto.
La docencia fueguina inicia la quinta semana consecutiva de paro por tiempo indeterminado y el Gobierno provincial todavía no presenta una propuesta capaz de destrabar el conflicto. La última oferta salarial fue rechazada prácticamente por unanimidad: 201 de 202 mandatos votaron en contra. La propuesta contemplaba apenas $59.000 de incremento entre agosto y diciembre, muy lejos de la pérdida del poder adquisitivo y del costo de vida en Tierra del Fuego.
En la última mesa de negociación, el Ejecutivo intentó sumar otros $15.000 al ítem FOID, pero la propuesta también fue rechazada y finalmente retirada. Con este resultado, la docencia ratificó la continuidad de la huelga y de los acampes en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia. “La huelga y los acampes no se levantan hasta que no haya una oferta que dé respuesta a lo que pedimos”, sostuvo el secretario general de SUTEF, Horacio Catena.
El reclamo apunta a una recomposición salarial camino al Salario Mínimo, Vital y Móvil, además de una política de financiamiento que permita garantizar el funcionamiento de la educación pública. SUTEF volvió a solicitar una reunión con el gobernador Gustavo Melella y el ministro de Economía, junto a representantes sindicales y docentes de base de todos los niveles y modalidades, para discutir una salida al conflicto.
Pero la disputa también plantea una cuestión de fondo: el financiamiento educativo. El sindicato reclama el tratamiento de una Ley de Financiamiento Educativo presentada hace 2 años y 3 meses, que propone herramientas permanentes para sostener salarios dignos, infraestructura y mayor inversión en la educación pública.
Mientras el Gobierno insiste con el argumento de que “no hay plata”, la docencia pone el debate en otro lugar: ¿de dónde salen los recursos, quién concentra la riqueza y cuáles son las prioridades del Estado?
La quinta semana comienza con la misma decisión: la docencia no acepta que el ajuste se descargue sobre sus salarios y sobre la educación pública. El debate no es cuánto más puede soportar la docencia: es cómo se distribuye la riqueza de la provincia.