El canal de streaming Blender despidió a casi todos los trabajadores luego de que reclamaran que se respeten los contratos laborales. Quien realmente maneja Blender y Carajo TV es Augusto Marini y su familia. Este empresario es dueño de Cale Group S.A, una empresa dedicada al holding de inversión argentino. Hoy hablamos de este empresario, sus vínculos con el poder político, y un negociado que muchos sabían y prefirieron callarse, incluso tras un tiempo de conflicto salarial.

El canal de streaming Blender despidió a casi todos los trabajadores luego de que reclamaran que se respeten los contratos laborales. El escándalo se hizo rápidamente viral, luego de que Fiorella Sargenti cortara la transmisión de su programa “Último Aviso” y la transmisión del streaming en general. No solo no salió el programa estrella, “Hay Algo Ahí”, conducido por Tomás Rebord, sino que este, al ver las repercusiones, decidió solidarizarse un día después con un video. Desde entonces, el medio no ha sacado comunicado al respecto.
Lo cierto es que muchos periodistas han informado que este medio es parte del mismo grupo empresarial que opera Carajo TV, el streaming oficialista en el que participan funcionarios del gobierno y cuya figura visible es el Daniel Parisini, más conocido como el “Gordo Dan”. Por esta razón, Tomás Rebord invitó a este influencer liberal a su programa un 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, para hablar de Dragon Ball Z. Lo cierto es que estos muchachos son solo la cara visible; detrás del grupo hay un empresario con intereses más grandes.
Quien realmente maneja Blender y Carajo TV es Augusto Marini y su familia. Este empresario es dueño de Cale Group S.A, una empresa dedicada al holding de inversión argentino. Sus empresas participan en industrias como la infraestructura, la instalación de parques solares, la salud, el transporte ferroviario, la agroindustria, la textil, los servicios de mantenimiento y ahora los medios de comunicación. Además de Blender, son dueños de Alegramed, René, Motora Argentina, Carajo TV, Cale Urbano, Marini & Cía, The Marini Bros Company, Obrica, Eg3 y Cale Servicios.
Pero un dato no menor es que el creador original de Blender es Diego “Robbiegol” Abatecola, un empresario de medios que trascendió siendo militante kirchnerista. Es él quien le vendió a Marini y al oficialismo el medio allá por 2024, completando la venta en 2025. Si bien Robbiegol sigue siendo peronista y va a medios de streaming, como el rosarino Brindis TV, es responsable de haber negociado con un empresario entongado con el gobierno de Javier Milei, y otro ejemplo de la colaboración entre peronistas y liberales.
Con toda esta información, veamos los intereses de Marini y Cale Group S.A. Entre 2017 y 2018, la empresa crea servicios de cobertura médica para turismo y luego se mete en el desarrollo de paneles solares. Su mayor adquisición por esas épocas fue haber comprado la marca de estaciones de servicio Eg3 a Pampa Energía. Ya en 2023 se quedó con las operaciones de TMH Argentina, que consistían en 9 talleres de mantenimiento y reparación de locomotoras y vagones de trenes de cargas y pasajeros, bajo la marca Motora Argentina. Y ahí es donde está su más ambicioso interés: los trenes.
Durante el comienzo del mes de junio trascendió la noticia de que Marini habría hecho un negocio con Trenes Argentinos por la cifra de US$3,8 millones. Su empresa ya está operando en las líneas San Martín, Roca y Mitre. Sin embargo, su relación no es solo con Milei, ya que también ha hecho negocios con el macrismo para que le preadjudiquen el gerenciamiento del Canal de la Ciudad por un plazo de cinco años. Y si revisamos en el tiempo, ha hecho negocios con el exgobernador de Misiones, Carlos Rovira, e incorporó al holding de Alejandro Hibbert, funcionario del sistema ferroviario nacional.
Como vemos, los negocios de este grupo y su empresario vienen desde hace años, y el conflicto con los obreros de Blender comenzó hace meses. Muchas de las figuras mediáticas de este medio sabían todo el negociado detrás y guardaron silencio, limitándose a denunciar recién cuando les tocaron sus programas –como pasó con Hay Algo Ahí–. El periodista Alejandro Bercovich ya venía investigando este caso, y tanto el Sipreba como SATSAID denunciando la violación de los contratos laborales por parte de la patronal. Todos los que sabían la situación y callaron son cómplices.
No solo creemos que es necesario denunciar la situación de explotación laboral de los compañeros que trabajan en Blender, sino que corresponde hacer circular esta información para que todos sepamos quiénes están detrás de este canal de streaming que durante años se hizo pasar por opositor mientras su creador se lo vendía a uno de los empresarios oficialistas que más se beneficia de la corrupción estatal y las entregas de servicios públicos al sector privado por parte del ejecutivo nacional. Como en Fate y Tres Arroyos, plata hay, solo que la patronal ajusta y despide para hacer otros negocios. Habrá entonces lucha de clases.