La ciudad de Nueva York aprobó el congelamiento de los alquileres para cerca de un millón de departamentos con renta estabilizada, una medida que alcanzará a más del 40% de las viviendas de alquiler de la ciudad y que constituye una de las principales victorias políticas del primer alcalde que se reivindica como un socialista, Zohran Mamdani.

La decisión fue tomada por la Rent Guidelines Board, el organismo que regula los aumentos en los contratos de alquiler. Con una votación de 7 a 1, estableció un incremento del 0% para los nuevos contratos de uno y dos años que comiencen entre el 1° de octubre de 2026 y el 30 de septiembre de 2027. Es la primera vez que la ciudad congela al mismo tiempo los alquileres de ambas modalidades de contrato.
La medida cumple una de las promesas centrales de campaña de Mamdani, quien llegó a la alcaldía con una agenda enfocada en la crisis habitacional, el costo de vida y la defensa de los inquilinos frente al lobby inmobiliario. En una ciudad donde el acceso a la vivienda se volvió cada vez más inaccesible para trabajadores, estudiantes y familias, el congelamiento implica un alivio concreto para millones de ciudadanos neoyorquinos.
El alcance de la medida, sin embargo, tiene límites. No incluye a los alquileres de mercado libre ni impide que los propietarios aumenten el valor de una vivienda cuando queda vacante, dentro de los márgenes que habilita la normativa estatal. Por eso, las organizaciones de inquilinos sostienen que el congelamiento debe ser acompañado por controles más fuertes, construcción de vivienda pública y políticas radicales y socialistas contra la especulación.
Es obvio que si un alcalde se presenta como socialista, las exigencias van a ser mayores a las de un demócrata tradicional, pues se sabe que mediante la presión popular se puede conquistar un cambio estructural y no solo parches de tipo reformista. Y si bien de momento Mamdani viene cumpliendo con lo prometido, en Europa y Latinoamérica ya han gobernado tendencias como la suya, y en la experiencia, la mejor forma de profundizar es presionar siempre.
Desde el sector inmobiliario, en cambio, cuestionaron la decisión y advirtieron que afectará sus márgenes de ganancia. Aunque está claro que ni a Mamdani ni a los militantes de su partido, el DSA, ni a sus votantes les interesan las ganancias de los capitalistas. La crisis habitacional de Nueva York no nació de la regulación, sino de décadas de especulación, concentración de propiedades y una política urbana subordinada a los grandes capitales.
Queda claro que el congelamiento no resuelve por sí solo el problema de fondo, pero marca un principio político relevante en donde la vivienda no puede quedar librada a la lógica del negocio del lobby. Nueva York se convirtió en ciudad donde el salario pierde sistemáticamente frente al alquiler; la intervención estatal y la organización de los inquilinos es la que permite que Mamdani aplique una política a favor de las mayorías populares.
Esta experiencia, en la capital del capitalismo moderno, les dice a los reformistas y progresistas que no existe el límite de lo posible y la única correlación de fuerza necesaria es con la clase obrera organizada. En Argentina, resolver la problemática con el acceso a la vivienda es de urgencia. Tanto nos dijeron que miremos al norte que parece que esta vez el norte tiene algo que nos puede servir como experiencia.