Venezuela, el ataque al ELN y la reunión con EEUU

La Fuerza Armada venezolana atacó un campamento atribuido al ELN en el estado Apure, cerca de la frontera con Colombia. Días después, el nuevo canciller venezolano, Oliver Blanco, se reunió en Washington con Marco Rubio, en el primer encuentro entre los jefes de la diplomacia de ambos países desde 2016. Sea como sea, el ELN ha hecho demasiado daño ya a la izquierda colombiana; y Venezuela hoy comparte agenda con Trump.

El pasado 30 de octubre, la Fuerza Armada venezolana atacó un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN), bajo el argumento de que había un presunto centro de acopio de drogas. El golpe fue en el estado Apure, Venezuela, y habría dejado al menos una veintena de muertos, entre ellos una mujer y un piloto, según fuentes extraoficiales. Estas fuentes también le confirmaron a los medios internacionales que habrían recibido ayuda de la CIA y los EE. UU.

 

Según el oficialismo, el ELN se encontraba en la zona del Meta, donde está la Base de Protección Fronteriza Buena Vista del Meta de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), utilizada para el control fluvial y fronterizo. Buena Vista del Meta es un lugar cercano al río Meta, afluente del río Orinoco, y forma parte de las Sabanas del Meta, un punto estratégico hacia el Vichada y el Guainía; desde ahí, en embarcación por el río, se llega a Puerto Carreño en pocos minutos. Según el gobierno venezolano, estaban usando el lugar como acopio de drogas.

 

Aunque es cierto que el ELN utiliza sus campamentos como acopio de drogas, todos los medios indican que la FANB respondió al interés que la administración de EEUU ha manifestado sobre enfrentar a las organizaciones armadas de Colombia, como lo manifestó Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, en septiembre 2026 durante su visita al país. Pero para contextualizar, el 3 de enero fue secuestrado por EEUU el presidente Nicolás Maduro, y Delcy Rodríguez –PSUV– quedó como interina. Ella se reunió con Donald Trump el 22 de septiembre de 2026 en Nueva York, y llegaron a acuerdos.

 

Un día antes del ataque al ELN, el 29 de octubre, Oliver Blanco, exmilitante del derechista Acción Democrática, reemplazó a Félix Plasencia en el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, es decir, Canciller. Comenzó siendo candidato de la Mesa de Unidad Democrática, el espacio más fuerte del antichavismo, y luego comenzó a trabajar estrechamente con el secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, político denunciado por el propio Maduro de tener vínculos directos con EEUU. Luego de su paso por AD, comenzó a asesorar a Delcy Rodríguez en comunicación.

 

En el día de ayer, lunes 2 de noviembre, Blanco se reunió con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en Washington, reanudando las conversaciones entre cancilleres de ambos países desde 2016. Dijo que ambos países tienen coincidencias en la agenda, y evitó hablar de las elecciones del país del norte.

 

En cuanto al ELN, rompieron los diálogos con Gustavo Petro, expresidente colombiano, y volvieron a las armas en enero de 2025. “El ELN no tiene ninguna voluntad de paz”, dijo él, por aquel entonces presidente. Con la llegada de Abelardo de la Espriella, la posición fue descartar por completo el diálogo con este grupo y pasar a una ofensiva de liquidamiento hasta su rendición. Si en seis décadas de existencia no tuvieron voluntad de paz, y utilizaron los campamentos para la venta de drogas, nadie se lamentaría del final de la pseudoguerrilla, pero ¿qué onda Venezuela y EEUU? Eso sí que está mínimamente raro.

 

El giro en las alianzas internacionales de Venezuela coincide con lo que dijo Blanco, es decir, el PSUV comparte “estratégicamente” la agenda del norte. Suena raro, ya que Venezuela supo ser el emblema del antimperialismo latinoamericano la década pasada, pero para algunos dirigentes la política es, en términos de Mao, una constante dialéctica de las contradicciones. China en los años 70 hizo exactamente lo mismo, con el fin de desarrollarse y recuperar Hong Kong. La síntesis es Deng Xiaoping diciendo: “No importa si el gato es blanco o negro; mientras cace ratones, es un buen gato”.

 

Lo de Delcy Rodríguez debe ser difícil digerir, ya que no solo tejió alianzas con EEUU, sino también con Israel y su ejército genocida. Y peor aún es su alejamiento de Cuba, que sufre la asfixia y amenaza de la Casa Blanca. La mejor definición de lo que está pasando con el gobierno venezolano es la del viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, quien hace poco declaró públicamente que Venezuela ya no es un “aliado”, sino un “país amigo”, y comentó sobre Rodríguez: “Ella parece haber cambiado”. Sea como sea, el ELN ha hecho demasiado daño ya a la izquierda colombiana; y Venezuela hoy comparte agenda con Trump.