Hace unos meses, Rogelio Frigerio declaró que OSER es “una de las mejores obras sociales del país” e incluso llegó a sostener que se encuentra “entre las mejores del mundo”. Hoy nos enteramos de que la Federación Médica de Entre Ríos dispuso la suspensión transitoria de la atención médica en internación para afiliados de OSER. La medida responde a descuentos sobre honorarios correspondientes a prestaciones realizadas en junio y julio y a la falta de respuestas desde la institución.
La Federación Médica de Entre Ríos (FEMER) hizo efectiva este lunes 2 de noviembre la suspensión transitoria de la atención médica en internación a afiliados de la Obra Social de Entre Ríos (OSER), luego de considerar agotadas las instancias de diálogo entre ambas instituciones.
El conflicto se originó por débitos que FEMER considera injustificados sobre honorarios profesionales correspondientes a prestaciones de internación facturadas durante junio y julio de 2026. La entidad sostiene que los descuentos se suman al atraso de los aranceles que abona OSER a los profesionales.
Desde la Federación señalaron que mantuvieron reuniones con representantes de la obra social para aclarar normas de facturación, unificar criterios, corregir errores en los sistemas y acordar la devolución de los importes retenidos. Según FEMER, esas gestiones no permitieron alcanzar una solución ni establecer plazos concretos para regularizar los pagos.
El reclamo formal fue presentado el 28 de octubre. Ante la falta de respuestas, la organización resolvió avanzar con la suspensión hasta que se encuentre una salida al conflicto. El Círculo Médico del Departamento Paraná respaldó la medida y reclamó la regularización de los pagos pendientes.
La medida no implica el cierre de las clínicas y sanatorios ni la interrupción automática de las internaciones, pero los honorarios médicos y determinados estudios dejaron de contar con cobertura de OSER, por lo que podrían ser cobrados de manera particular.
Desde FEMER sostienen que los descuentos representan un perjuicio económico para profesionales que efectivamente realizaron las prestaciones. También cuestionan modificaciones y diferencias en los criterios de auditoría y facturación que, según denunciaron, se aplicaron sin una comunicación adecuada.
La Federación reclama que OSER devuelva los montos descontados y regularice los pagos para poder restablecer la prestación. Mientras continúa el conflicto, la situación coloca nuevamente en discusión el financiamiento de la obra social provincial y las condiciones en las que profesionales y afiliados acceden a las prestaciones de salud.
Está claro que OSER no es la mejor obra social del país, menos una de las mejores del mundo, y está claro que a Frigerio no le importa resolver los conflictos; toda su gestión se resume en hacer negocios privados desde el Estado. Sin embargo, no hay contradicción; este es el modelo de provincia que siempre propuso.
A estos reclamos se le suma además los del Síndico Fiscalizador de la OSER, el sindicato opositor a la intervención de Frigerio, que advierte en su segundo informe sobre la situación de la obra social una crisis económica caracterizada por aumento de los resultados negativos, crecimiento considerable del pasivo, incremento de créditos pendientes de cobro y de créditos morosos, aumento del gasto total y dificultades para pagar a prestadores y sostener convenios. Además, denunciaron que tal informe no se pudo elevar formalmente por las restricciones impuestas por el gobierno provincial. La crisis financiera, según el síndico opositor, es la que repercute directamente en la atención.
Respecto a las mentiras de Frigerio sobre lo buena que es la obra social, Mariano Giampaolo, líder del sindicalismo opositor en OSER, desmintió en septiembre los balances positivos que difunde el oficialismo y trazó una dura comparación con la realidad del PAMI. Unos 15.000 adultos mayores quedaron desamparados sin atención garantizada, y al depender de medicamentos o visitas médicas recurrentes, sus vidas corren riesgo. OSER se mantiene por el aporte de sus afiliados, que son casi 300.000, por lo que el mal funcionamiento afecta a la mayoría de los trabajadores de Entre Ríos. Lo que está pasando con la obra social no es un problema menor.
Es cierto que IOSPER tampoco era la mejor obra social; las irregularidades y los casos de corrupción que denunció Frigerio a la hora de intervenir existían; pero aun así eran los afiliados los que podían decidir el futuro de la obra social. Desde que se transformó en OSER, se mantiene la estructura del financiamiento desde los trabajadores, pero estos ya no tienen ningún tipo de incidencia; todo depende del gobernar y sus funcionarios. La suspensión médica de FEMER es un nuevo capítulo del pésimo estado y el abandono en el que se encuentra la obra social. Por eso corresponde difundir y acompañar todos los reclamos de los compañeros afiliados y trabajadores, para que Frigerio no haga de nuestra salud un negocio.