Un fantasma recorre el mundo, las juventudes protagonizaron más de mil protestas en lo que va de octubre. Desde Europa asfixiada por la especulación, pasando por Asia corrupta hasta América toda asediada por la ultraderecha, las generaciones más jóvenes resisten la ola reaccionaria. Los síntomas de la policrisis estructural se vuelven ineludibles, la clase trabajadora estalla en todas partes.
Barricadas contra el recorte del futuro
Frente al encarecimiento de la vida y los recortes de presupuesto en educación, les jeunes franceses organizan revueltas en todo el país. La punta de lanza fue la exigencia de mayor presupuesto para el sistema educativo público pero rápidamente se agregaron reclamos por la calidad de vida. Con legítima violencia popular organizan cientos de manifestaciones por día en distintos puntos de las ciudades entre marchas, saqueos y bloqueos de calles.
Tout le monde déteste la police
El despliegue de las fuerzas de seguridad es desmedido considerando la gran cantidad de menores de edad que se manifiestan, la represión es brutal y el número de detenciones supera los 8000. Sin embargo, el pueblo se da sus formas de protección construyendo barreras de docentes contra la violencia policial hacia les estudiantes, a eso se suman las barricadas y los incendios a las instituciones de poder. Nada parece amedrentarles y lo más importante es que responden con más radicalización, no se diluyen en buenas formas. Esta es la manera. Pese al toque de queda decretado por el gobierno, los chalecos amarillos convocaron a una nueva marcha este sábado 24 de octubre.
Hacia la huelga general
El octubre francés inspiró a les italianes que vienen juntando bronca gracias a las reformas educativas precarizadoras y el alto costo de vida para la juventud. En Roma, Milán y Turín exigen la gratuidad o la reducción del costo de la educación media y superior, además de mejoras en infraestructura y medidas concretas contra la especulación inmobiliaria. A esto se suma un gran paro de agricultores y camioneros que genera desabastecimiento de alimentos principalmente en el sur del país contra el aumento del combustible. La Confederación General Italiana del Trabajo convocó a una huelga general para el 20 de noviembre y les estudiantes convocan a nuevas protestas este fin de semana. De la misma manera, en Bélgica, el costo de vida fogonea reclamos laborales y protestas estudiantiles contra el ajuste. Se trata de la cuarta gran protesta en el año que culminó con una huelga de 3 días.
La crisis de vivienda, la imposibilidad de emancipación juvenil y la inestabilidad del mundo laboral empujaron al pueblo de España a realizar acampes y manifestaciones en camino a una huelga general convocada para el 11 de noviembre. El caso de Maricarmen, la señora de 87 años que falleció luego de ser desahuciada, fue la gota que rebalsó el vaso. Los sindicatos de inquilinos exigen la regulación de precios frente a la especulación, la prohibición de desahucios, el aumento de salarios mínimos y que las demandas de la clase trabajadora estén en el centro de las políticas presupuestarias.
Alquileres de lujo, sueldos de basura
De manera similar, en Portugal, el aumento del 100% del alquiler en 10 años, impulsado por el turismo masivo y los inversores extranjeros llevó al pueblo al cansancio. Frente a la crisis les portugueses exigen control inmediato sobre las tarifas de alquiler, freno a las licencias turísticas intensivas y vivienda social. Los acampes en las plazas públicas de Oporto y Lisboa fueron levantados por la policía, pero se organizan nuevos acampes y marchas en distintas ciudades.
En Grecia, docentes y estudiantes marcharon en 50 ciudades por la educación pública en el marco de un paro convocado por el sindicato docente de primaria. Obviamente se sumaron docentes y estudiantes de todos los niveles y les jóvenes aprovecharon para protestar por el derecho a la vivienda.
Albania, el bastión europeo anti Trump
Desde hace meses, el país se encuentra sacudido por acusaciones de corrupción estatal en el ejecutivo y el sistema judicial junto al deterioro socioeconómico. Una de las cosas que enfurecieron al pueblo fue el intento de venderle una isla para un proyecto turístico a la familia Trump. Sí, después de lo de Epstein andan buscando nuevas islas. Esto desencadenó en la organización del movimiento Flamingo que exige la dimisión del primer ministro Edi Rama, transparencia en la justicia y reforma constitucional. La represión estatal no pudo con la furia popular, a tal punto que incendiaron la Corte Suprema de Justicia.
La rebelión de las cucarachas
El pueblo de la India denuncia la manipulación del sistema electoral tras la eliminación de más de 130 millones de electores en los padrones. Miles marcharon exigiendo transparencia en los comicios, fin de las restricciones a los partidos opositores y libertad de manifestación pública. El Cockroach Janta Party (nombre meme del partido de la juventud opositora) ya logró meses atrás la dimisión del ministro de Educación, ahora van por el presidente de la Comisión Electoral. Además, se suman los reclamos de miles de mujeres contra la violencia patriarcal.
De este lado del océano
Más acá, México se levantó contra la crisis del sistema de salud para demandar abastecimiento de medicamentos e insumos, mejoras en las condiciones laborales de les trabajadores de salud y mantenimiento en la infraestructura. En pleno conflicto salarial les trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social lograron que la dirigencia sindical burócrata renuncie. Además, este mes ocurrió el bloqueo de familiares de desaparecidos en la autopista México-Toluca y las protestas por crisis de agua en Guadalajara.
Más al sur, el 25 se viene el balotaje entre Flavio Bolsonaro y Lula da Silva. Y más allá de que el PT cerró filas con sectores de la burguesía, están en juego los derechos humanos, los programas sociales como Bolsa Família, Pé-de-Meia, Farmacia Popular y el Sistema Único de Salud, la protección ambiental en la Amazonía y el resguardo de los derechos de pueblos indígenas. Estamos con el pueblo brasilero y todes les que resistan a la extrema derecha.
Vote Early for No Kings
En EEUU siguen las masivas protestas por No Kings contra el autoritarismo de Trump en la previa a las elecciones de medio término. El pueblo demanda el derecho a la participación electoral frente a las restricciones que impuso la justicia sobre el sufragio por correo. Llaman a votar de manera anticipada para garantizar la participación ciudadana antes del 3 de noviembre y frenar la concentración de poder legislativo y ejecutivo por parte del partido Republicano.
Ocupar la calle
Lo que tienen en común las manifestaciones es el cansancio frente a la falta de perspectivas de futuro. Se trata de una juventud precarizada laboralmente, sin vivienda ni posibilidades de alquilar, endeudada, a la que le exigen que tenga hijos que no puede mantener y le dicen que no se esfuerza lo suficiente. Pero que sin embargo, no compra la devastadora realidad que le ofrecen. No se resigna frente a la idea de que nada se puede hacer y tiene sed de justicia. Por eso les franceses saquean mercadería para la gente que vive en la calle o tampones para sus compañeras. Por eso portugueses y españoles llevan semanas durmiendo en una carpa, ocupando el espacio público. Se trata de una impugnación directa a tanta desigualdad.
Más allá del recuento, nos interesa destacar cuáles son las herramientas de nuestra clase para enfrentarnos a la vida de mierda que nos ofrecen. Un actor clave en las rebeliones en los distintos países son los sindicatos que sí convocan a paros, las asambleas universitarias que votan verdaderos planes de lucha, las juventudes haciendo alianzas intergeneracionales. Son las organizaciones obreras las que más allá del espontaneismo, encauzan la lucha. Además de las centrales obreras, los sindicatos docentes, o les trabajadores del campo, aparecen actores como los sindicatos de inquilines, plataformas de trabajadores precarizades y vecines contra la gentrificación.
Lo que empezó el 17 de septiembre en el instituto Saint-Exupéry de Créteil lleva más de un mes de activa lucha en la calle. En ese camino se gestó un gran poder para la resistencia a la represión y el combate a las fuerzas de seguridad. Mientras tanto en la protesta argentina se tilda de infiltrados a los que resisten a la policía intentando garantizar que la represión no arrase con las manifestaciones. No es esperando que nos digan a quién votar como vamos a salir de este bardo. Milei sigue avanzando sobre la calidad de nuestras vidas y se tiene que ir ya.