El gobierno brasileño prohibió la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las apuestas de cuota fija. La medida alcanza a las plataformas deportivas y los juegos online, incluidos los operadores autorizados por los estados y el Distrito Federal. Esta medida le pone fin al mercado legal de apuestas que había sido regulado en los últimos años.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este viernes una Medida Provisoria que prohíbe las llamadas bets en todo el territorio nacional, poniendo fin al mercado legal de apuestas de cuota fija que había sido regulado en los últimos años.
La decisión alcanza tanto a las apuestas sobre eventos deportivos como a los juegos online, y también deja sin efecto las autorizaciones y concesiones otorgadas por los gobiernos estaduales y el Distrito Federal. La prohibición no alcanza a las demás modalidades de lotería que ya están autorizadas por ley.
La medida tiene efecto inmediato. Desde su publicación ya no se permiten nuevos depósitos ni nuevas apuestas. Las plataformas deberán permanecer disponibles hasta el 5 de octubre, exclusivamente para que los usuarios puedan retirar los saldos que tengan depositados. A partir del 6 de octubre, los sitios y aplicaciones deberán salir de circulación. Los bancos tendrán posteriormente un plazo para devolver los fondos restantes a los apostadores.
El gobierno también anunció un refuerzo de las medidas contra las plataformas ilegales, incluyendo el bloqueo de sitios y aplicaciones, la restricción de los medios de pago y el seguimiento de las operaciones financieras vinculadas con el mercado clandestino.
Las apuestas de cuota fija habían sido legalizadas en Brasil en 2018 y posteriormente ampliadas a los juegos online. Desde enero de 2025, únicamente las empresas autorizadas por la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda podían operar legalmente en el mercado nacional.
La decisión de Lula se produce después de que el propio gobierno identificara el crecimiento de los problemas vinculados al endeudamiento y al juego compulsivo como una cuestión de salud pública, lo que se conoce como ludopatía. Según datos difundidos por el Ministerio de Salud, en 2023 más de 28 millones de brasileños habían apostado durante los 12 meses anteriores a una investigación, mientras que 10,9 millones presentaban patrones considerados de riesgo o problemáticos.
El gobierno brasileño sostiene que la regulación implementada en los últimos años no logró contener los impactos sociales del fenómeno y que la expansión de las plataformas terminó trasladando parte del costo a las familias.
La medida abre ahora una nueva discusión sobre el papel del Estado frente a industrias que construyen su negocio sobre el endeudamiento y el consumo de sectores populares, mientras las empresas deberán abandonar un mercado que hasta hace pocos años había sido presentado como una actividad susceptible de ser regulada.
El gobierno anunció además un proyecto de ley para establecer delitos específicos relacionados con la explotación ilegal de apuestas y reforzar las sanciones contra quienes continúen operando por fuera de la prohibición.