Wado de Pedro y Mekorot

En su reciente entrevista en Futurock, Eduardo “Wado” de Pedro intentó despegarse de los acuerdos con la empresa estatal israelí Mekorot y reivindicó la defensa del agua como un recurso estratégico. El problema es que los documentos oficiales cuentan otra historia: fue el propio Wado, como ministro del Interior, quien encabezó la misión a Israel y promovió los convenios que abrieron las puertas de Mekorot en la Argentina.

No se trató de un encuentro protocolar. En abril de 2022, De Pedro viajó junto a gobernadores, ministros y autoridades del Consejo Federal de Inversiones (CFI) para conocer el modelo israelí de administración hídrica. Meses después, presidió en el CCK la firma de nuevos acuerdos entre provincias argentinas y Mekorot, celebrando que esos convenios formarían parte de “la agenda del futuro” y de un gran acuerdo nacional sobre el agua.

 

Mekorot es la empresa nacional de aguas de Israel, responsable de la planificación y administración del recurso hídrico de ese Estado. Diversas organizaciones de derechos humanos la han señalado por su papel en la gestión desigual del acceso al agua en los territorios palestinos ocupados, razón por la cual su desembarco en Argentina despertó un amplio rechazo socioambiental.

 

Los convenios impulsados a través del CFI permitieron que Mekorot elaborara planes hídricos para numerosas provincias. Esos estudios no implicaban la venta inmediata del agua, pero sí otorgaban a una empresa estatal extranjera acceso privilegiado a información estratégica sobre cuencas, acuíferos, infraestructura y planificación del recurso. Quien planifica y produce el conocimiento sobre un bien estratégico condiciona también las decisiones futuras sobre su gestión.

 

En este sentido, Wado salió en Futurock diciendo que es “víctima de una fake”, que “era otro Netanyahu” y otro “Israel”; haciendo hincapié en que todavía no se había producido el genocidio –negando décadas de masacres sionistas– y tratando de lavarse las manos al condenar al Estado de Israel. Además de los acuerdos, cuando Israel le respondió a Hamas en 2022, masacrando civiles palestinos, el dirigente camporista se solidarizó con el sionismo.

 

Por todos estos motivos, resulta contradictorio e hipócrita que hoy Wado denuncie la extranjerización de los recursos naturales sin asumir su propia responsabilidad política. La defensa de la soberanía hídrica no comienza cuando gobierna la derecha; comienza evitando que empresas extranjeras, sean privadas o estatales, de origen israelí o de donde sea, intervengan en la planificación de uno de los bienes comunes más importantes del país.

 

Por un lado, de más está mencionar que el agua no puede quedar subordinada ni al mercado ni a intereses geopolíticos extranjeros. Por otro lado, Wado de Pedro y el kirchnerismo, incluso en sus pobres justificaciones de la venta del manejo de aguas, terminan sosteniendo posiciones pro-sionistas, como considerar que el genocidio comenzó en 2023, negando la Nakba de 1948. Así, construyen una peligrosa narrativa negacionista y entreguista.

 

Wado de Pedro, por cierto, es quien levantó la mano a favor de la moción de Bullrich de no habilitar el voto virtual para Anabel Fernández Sagasti en el tratamiento de la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, justificándose en que también se le habilitaría el voto a un senador radical. Esto es un síntoma más de un problema mayor, que es la descomposición del peronismo como alternativa al modelo de Milei, incluso para las bases peronistas.