They are dying: otro capítulo de la entrega a EE.UU.

Detrás del cuento de la inversión privada y el Súper RIGI se esconde el desmantelamiento de la ciencia nacional y una sumisión colonial sin precedentes ante Washington.

03.07.2026

Bajo la narrativa de la atracción de capitales de riesgo, el gobierno de Javier Milei ejecuta una rendición estratégica absoluta. La reciente oficialización de un reactor nuclear privado por 1.200 millones de dólares, se suma a la cesión operativa del Mar Argentino a la Cuarta Flota estadounidense que avanza sobre nuestra soberanía.

 

El desguace de la CNEA

 

El Ministerio de Economía y la Secretaría de Asuntos Nucleares anunciaron que la empresa estadounidense Meitner Energy construirá un reactor nuclear comercial en Atucha. El proyecto, amparado bajo los privilegios escandalosos del Súper RIGI, se presenta como un hito de inversión internacional. Esta avanzada ocurre en simultáneo con el ahogo presupuestario y el despido sistemático de personal científico en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). El Estado paralizó proyectos emblemáticos de desarrollo propio como el reactor CAREM-25 y la central RA-10, de esta manera, garantiza el negocio para corporaciones norteamericanas que hicieron lobby activo por la desregulación total.

 

Milei se comprometió en sus viajes a subordinar nuestra matriz energética a los intereses de Washington y hoy destruyen la ciencia argentina para importar reactores empaquetados del Norte.

 

Antecedentes de la entrega

 

Esta política de subordinación tiene como antecedente inmediato la suscripción de Armada Argentina a una carta de intención con la Cuarta Flota del Comando Sur de los Estados Unidos. Mediante este acuerdo, el Gobierno aceptó catalogar al Mar Argentino bajo la categoría de bien común global. A su vez, el Gobierno autorizó la toma de deuda por USD 5.000 millones con garantía del BID y el Banco Mundial.

 

Esta definición jurídica no es inocente sino que constituye una renuncia explícita a la jurisdicción exclusiva del Estado argentino sobre sus recursos y sus aguas estratégicas. El pacto abre las puertas a ejercicios militares conjuntos permanentes, intercambio de información de inteligencia sensible sin control del Congreso y la presencia de tropas extranjeras en el Atlántico Sur. La imagen de la sumisión quedó retratada con la visita de Javier Milei al portaaviones extranjero USS Nimitz en aguas argentinas. 

 

Organizar la lucha

 

Frente a esta situación, diversos sectores de la comunidad científica y trabajadores de la energía nuclear articulan un plan de lucha institucional y callejera. El objetivo inmediato consiste en frenar la privatización encubierta del sector y exigir la reincorporación de los despedidos de la CNEA.

 

La pelea no es por el empleo estatal ni por el presupuesto, es por nuestra autonomía tecnológica. O defendemos nuestra soberanía o nos convertimos en un enclave desregulado, proveedor de materias primas y subordinado a los dictados de seguridad nacional de los Estados Unidos.