
Hace unos días se dió a conocer la violencia psicológica que ejercía Nacho Levy, ahora ex dirigente de La Poderosa, sobre su pareja. Seguido a eso fueron varias las mujeres que salieron a hablar contando las diferentes situaciones que vivieron con Levy, maltratos, hostigamiento, manipulación, extorsión, actitudes que lamentablemente son comunes en la inmensa mayoría de varones. Lo particular en este caso es que Nacho Levy era un militante popular, que representaba a una organización feminista, compuesta en su gran mayoría por mujeres de los barrios populares y que él mismo en diferentes ocasiones se pronunció en contra del patriarcado y la violencia machista.
De Nacho Levy a Macho Levy solo te separa que alguien hable, y ahora no hablo de él puntualmente, sino de nosotros los varones que cada día somos quienes violentamos incluso cuando tenemos el pañuelo verde colgado en la mochila o repudiamos los femicidios. No descubro nada diciendo que nos comportamos distinto en los ámbitos públicos que en la intimidad, que nos sale re bien pararnos en una ronda o frente a un micrófono decir que queremos terminar con el patriarcado.
“Qué boludo este Nacho” “se la re mandó” “al final era terrible aliadin” pero después vamos a una joda y nos aprovechamos de una piba borracha, manipulamos a nuestras parejas, cuando nos dicen que no insistimos, insistimos hasta el cansancio, hasta que nos digan que sí. ¿Por qué? porque lamentablemente aprendimos a “comportarnos” en lo público pero en la intimidad aparecen todas las violencias, todo el machismo que llevamos dentro, porque tambíen, quizás inconscientemente, nos damos cuenta de que en la intimidad las mujeres están más vulnerables y abusamos de la confianza que generamos por mostrarnos compañeros, sensibles y acompañar las luchas, para “atacar” de forma aislada. Si yo tengo una actitud machista en una reunión pública, que puede ser de un partido político como puede ser con amigos, en un partido de fútbol, en la facultad o en el trabajo, a alguien le va a hacer ruido. Pero si lo hago sistemáticamente en la privacidad con diferentes mujeres confiando en que no se van a hablar entre ellas, la violencia avanza.
Lo que describo es cínico, es quizas dificil de asimilar, pero espero que otros varones me estén leyendo y reflexionen sobre por qué hacemos eso, que ninguno está exento y todos saben que (en algún nivel) lo hacemos. ¿Por qué públicamente decís algo y en lo privado, con tu pareja o con una piba que salís sos distinto? Quizás en estos días te pusiste a pensar qué pasa si la chica que violentas habla ¿cuántas más podrían hablar? Quizás haya situaciones en que ni siquiera hayas registrado que fuiste violento, pero en ese ejercicio podes reconocer la violencia, sabes qué hiciste mal, entonces ¿Realmente es tan difícil no seguir repitiendo las mismas actitudes? ¿De verdad hace falta esperar a que tu pareja, tu ex o alguna chica con la que estuviste salga a hablar para que cambies?
Más que centrarnos en Nacho Levy y dedicarnos a repudiar por todos lados su violencia, hay que pensar que nos asemeja a él. No es tan difícil, no lleva tanto tiempo, mientras miras el partido más falopa del mundial, que es completamente intrascendente, preparate unos mates y preguntate a vos mismo en qué sos violento, qué actitudes tenes que están mal. No para castigarte, para cambiarlo. Juntate con amigos, contales tus dudas. No es tan dificil revisar algunas actitudes. El patriarcado es un sistema de cientos de años, deconstruir no es decir frente a un microfono que sos feminista, es todos los dias pensar 5 minutos como ser mejor, reconocer tus errores y cambiar. Paso a paso, todos los días. Y si no reconoces tus violencias cuando te dicen que fuiste violento presta atención, lo más probable es que tengan razón.