Este viernes se cumplen 24 años del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la tristemente célebre Masacre de Avellaneda. Como todos los años, movilizamos para conmemorar y reivindicar la lucha que Darío y Maxi, como símbolos del pueblo organizado a lo largo y ancho del país, llevaron adelante durante la crisis de inicios del los años 2000.

A la gente solo la ayuda la gente
El 26 de junio fue el corolario de un ciclo de luchas que se iniciaron en la década de los 90 como respuesta al modelo neoliberal impulsado el gobierno de Menem. Este modelo llevó a una crisis sin precedentes que generó millones de desocupados y excluidos por todo el país. Frente a esta situación de desamparo por parte del Estado, se comenzaron a tejer redes de resistencia y solidaridad en numerosas barriadas populares. Estas no solo permitían la supervivencia del día a día sino que fue gestando organización y oposición a un sistema que los hundía cada vez más en la pobreza. De esta manera, comenzaron a brotar estallidos sociales en todo el país. El Santiagueñazo de 1993 y las puebladas de Cutral Có y Plaza Huincul en 1996, entre muchas otras, fueron la antesala de las movilizaciones que tuvieron sus jornadas más resonantes el 19 y 20 de diciembre de 2001 con la caída del gobierno de De la Rúa. Este hecho no resolvió la crisis que se arrastraba, por lo cual la organización del movimiento piquetero, en particular, siguió desarrollándose por abajo los meses siguientes.
¿Qué pasó el 26 de junio del 2002?
La jornada fue parte del plan de lucha que las organizaciones piqueteras venían llevando a cabo contra las políticas del gobierno nacional. Las demandas de la movilización eran: duplicar los ingresos de los planes sociales existentes, mayor provisión de alimentos para comedores y merenderos, desprocesamiento y cese de la persecución, entre otras. En ese marco, numerosas columnas de manifestantes llegaron hasta Avellaneda con la intención de cortar el Puente Pueyrredón, que era el principal corte de acceso a CABA. El brutal operativo represivo organizado por el gobierno de Eduardo Duhalde tenia la orden de no permitir el corte. Por lo tanto, rápidamente empezó a dispersar la concentración de gente con disparos y gases. Entre los heridos de gravedad se encontraba Maximliano Kosteki. Mientras era asistido por Darío Santilán, un grupo policial al mando del comisario Fanchiotti los rodeó y asesino a sangre fría.
La continuidad de la lucha
El contexto en el que Darío y Maxi llevaron adelante su militancia, si bien tiene sus diferencias con el actual, podemos encontrar puntos de contactos. Las políticas del gobierno de Milei nos están llevando a un empobrecimiento progresivo cada vez más insostenible. El avance sobre los derechos más elementales de nuestro pueblo nos empuja a una situación defensiva de la que tenemos que intentar salir. Hay que aferrarse a las construcciones organizativas que tenemos, desarrollarlas y unirlas a todos los focos de resistencia que hoy existen. Este 26 es fundamental reivindicar y levantar el ejemplo de Darío y Maxi. La convicción, la lucha y la solidaridad de los compañeros son imprescindibles para construir el mundo que queremos.