
Las cosas en Chubut están tensas, el clima es pesado, y la gente que no llega a fin de mes comienza a organizarse en las calles. El contexto salarial docente es crítico, mientras la Canasta Básica Total para una familia en Chubut ronda los 1,8 millones de pesos, el Gobierno de Ignacio Torres junto a su ministro de Educación José Luis Punta propone un incremento del 1,3% manteniendo el ingreso por debajo del millón de pesos, los docentes reclaman que no alcanza para comer, ni para movilizarse a sus trabajos mal pagos. No es digno.
Ya vimos cómo funcionan las cosas en este Gobierno, apenas el pueblo comienza a exigir en las calles, los gobernantes muestran la hilacha. Así sucedió con la comunidad docente de Trelew que en el pasado 23 de abril decidió, a raíz de la poca representación real sindical y el levantamiento del paro, autoconvocar un faltazo masivo que activó a la comunidad. Cortes de ruta, movilizaciones y reclamos en la puerta del Ministerio de Educación hicieron que el mismo ministro escapara por los techos para no enfrentarse sin respuestas a quienes ya casi no tiene nada que perder. Los docentes de Chubut dieron una clase sobre cómo una comunidad enojada y organizada, en las calles, en las aulas y en los espacios de trabajo tiene el poder de movilizar su realidad.
Esta demostración de coraje de parte de la comunidad docente se trasladó a los ámbitos de la salud donde los trabajadores también están en lucha. El problema no es solo salarial, se materializa el deterioro de los hospitales y los centros de salud, la falta de insumos y la falta de políticas que garanticen un buen servicio y un real acceso a la salud de quienes más lo necesitan. En todo el país podemos verlo reflejado en distintos sectores como en discapacidad, salud mental y oncología.
Tampoco faltan en la provincia los empresarios capitalistas que no pagan los sueldos, como en la fábrica textil Soltex en Trelew, donde los trabajadores denuncian que no cobran hace 300 días y también se movilizan en las calles. La crisis salarial que están sufriendo los trabajadores de Chubut es consecuencia directa de la caída de las regalías petroleras y la falta de fondos nacionales que ha acelerado los niveles de endeudamiento en dólares de la provincia. Cuando el Estado representa y garantiza las ganancias de unos pocos en detrimento de las mayorías, quienes trabajan en negro quedan aun más relegados a trabajar indignamente y sin cobrar.