Testimonio de uno de los médicos de la Flotilla Global Sumud que fue t0rturad0 por los isr@elíes tras ser secuestrado en aguas internacionales.

Algunas de las acciones que los isr@elíes nos hicieron a mí y a otros (a lo largo de unos días):
— V10lar0n a 10 personas (que yo pudiera verificar).
— Nos llevaron a un barco de la marina y nos vendaron los ojos durante aproximadamente cinco horas. Durante ese tiempo, cantaron canciones, silbaron y rociaron sustancias con diferentes olores.
— Los soldados entraron a nuestra celda con las luces apagadas, usando solo linternas. Empezaron a darme patadas y a golp3arm3 con sus @rmas. Me dieron puñetazos repetidamente y me r0mpi3r0n las costillas. Me ordenaron que me quitara los pantalones y luego me dijeron que me los volviera a subir.
— Un participante masculino recibió dos disp@r0s con b@las de goma, lo que le provocó la fr@ctura de un pie y un tobillo. Nos preocupaba que pudiera desarrollar un síndrome compartimental. Muchas personas fueron brut@lment3 g0lp3ad@s.
— Nos obligaron a ponernos en posiciones de tensión en el suelo con la cabeza hacia abajo durante más de tres horas. Durante este tiempo, reprodujeron repetidamente el himno nacional isr@elí, 72 veces según conté.
— Se seleccionaba a personas al azar y se las llevaba a una carpa más pequeña detrás de la carpa principal. Podíamos oír a la gente gemir desde el interior. Estaban siendo @gr3did@s s3xu@lm3nt3. Durante este tiempo, los soldados ponían música reggae en hebreo y seguían g0lp3and0 a los d3t3nid0s. En un momento dado, los soldados le gritaron a uno de mi compañeros y le preguntaron si “quería ser una niña o no”.
— Un oficial alternaba entre tocarme la espalda y luego darme puñetazos. Me apretó el cuello con mucha fuerza y me ordenó repetidamente que dijera “Amo a Isr@el” en hebreo.
— Durante muchas horas, mis manos permanecieron atadas a la espalda desde el momento en que salimos del barco pr1s1ón. El oficial apretaba repetidamente las bridas de plástico alrededor de mis muñecas e incluso animaba a otros oficiales a apretarlas aún más.
— Me dieron puñetazos en la cabeza. Me g0lp3ab@n repetidamente cada vez que nos trasladaban de un lugar a otro. Parecía algo intencionado, creando un miedo constante porque nunca sabíamos cuándo se detendría la vi0l3nc1a.
— Nos llevaron a una habitación con una pantalla que mostraba imágenes explícitas de personas siendo d3cap1tad@s, t0rturad@s, @puñalad@s y g0lp3ad@s con cuchill0s; escenas t3rr1bl3s. Nos obligaron a permanecer de rodillas frente a estas imágenes durante un largo periodo de tiempo. Periódicamente, los guardias ordenaban a la gente que se pusiera de pie y decían: “Estos son sus amigos de H@mám5”.
Estos son solo algunos de los métodos de t0rtur@ que pudo relatar. Si Isr@el está haciendo esto a ciudadanos internacionales que estaban en una misión humanitaria, imaginen lo que les están haciendo a los más de 9,000 p@l3st1n0s que actualmente tienen como r3h3n3s en sus m@zm0rr@s de las pr1s10n3s.
Los y las activistas de la Global Sumud son el testimonio de lo que hacen al pueblo p@l3st1no. En el último tiempo entró en vigencia una ley que aprobó la pena de mu3rt3 para los pr!$ion3ros pale$t!nos. Esto muestra lo que son capaces de hacer, es un mensaje de desprecio a la vida y de dominación imperialista. Cualquier ciudadano de cualquier país del mundo puede ser som3tido por I$r4el.