
Un colectivo de ex trabajadores y trabajadoras de SEGBA expresó su rechazo a la privatización de Transener y advirtió que la medida implicaría una nueva entrega de infraestructura clave para la soberanía energética del país. La empresa fue creada a partir de activos de SEGBA, Agua y Energía Eléctrica e Hidronor, compañías estatales desmanteladas durante las privatizaciones de los años 90 bajo las leyes 23.696 y 24.065.
Según denunciaron, aquel proceso transfirió sectores estratégicos a manos privadas, provocando un daño económico y social que aún persiste. Además, recordaron que el Estado argentino mantiene una deuda histórica con los trabajadores de esas empresas por el incumplimiento del Programa de Propiedad Participada (PPP), que debía garantizarles acciones como parte de la privatización.
Lejos de reparar esa deuda, sostienen que el actual gobierno busca desprenderse de los últimos activos estratégicos del Estado. En ese sentido, remarcaron que Transener es una empresa rentable, generadora de ingresos para el Fondo de Garantía de Sustentabilidad y para el Estado nacional, por lo que su venta no tiene justificación económica ni patrimonial.
“En lugar de avanzar en nuevas privatizaciones, el Estado debe asumir el compromiso de recuperar el control de las empresas estratégicas para garantizar la soberanía nacional y corregir los errores del pasado. Esto incluye reparar la deuda histórica con los trabajadores de las empresas privatizadas”, señalaron. Frente a este escenario, reclamaron revertir el rumbo privatizador, recuperar el control estatal de las empresas estratégicas y saldar la deuda histórica con sus trabajadores. “No hay que repetir la estafa de los ’90”, concluyeron.