
Desde ya mencionar que no tiene nada de malo que un Ministro de Defensa sea militar. Desde Trotsky hasta Traoré, la historia de las revoluciones socialistas, o nacionalistas, está llena de militares protagonistas. El problema con Presti no es que sea militar, tampoco es que sea hijo de un genocida; existen hijos de militares cómplices o partícipes del genocidio que se rebelaron a sus familias y militan hoy los derechos humanos. El problema con este personaje es que niega el genocidio, del que su padre Roque Carlos Presti fue parte, y adhiere a un gobierno que busca entregar la soberanía nacional a los Estados Unidos, con guiños al Comando Sur en la búsqueda del ingreso de tropas norteamericanas en nuestro suelo. Presti, como su padre, adhiere a esa política de dominación imperialista.
Roque Carlos Presti fue parte de los oficiales del ejército responsables del genocidio. En dicho periodo estuvo al frente del Regimiento de Infantería 7 de La Plata. Su padre fue señalado como uno de los responsables del aparato represivo, estando a cargo de centros clandestinos, comisarías y puestos represivos donde se cometieron desapariciones, torturas y asesinatos sistemáticos. Es por ello que Argentina construyó un consenso en 1983, tras el juicio a las juntas y el retorno a la democracia, de que ningún gobierno democrático debería tener un ministro de defensa militar. Lo que cuestiona el gobierno, comunicándolo en sus redes, es que buscan romper esa tradición para que se deje de desprestigiar a las Fuerzas Armadas del Estado Nacional Argentino.
En cuanto a Presti, decidió seguir la tradición familiar y se formó en el Colegio Militar de la Nación, egresando en 1987 como subteniente de infantería. A lo largo de su carrera militar ocupó cargos como comandante de la IV Brigada Aerotransportada, fue jefe del Regimiento de Asalto Aéreo 601 y director del Colegio Militar, entre otros. También participó en misiones como la de Haití para luego ser agregado de Defensa en distintas embajadas centroamericanas y realizar estudios de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra. Su ascenso a la política nacional ocurre luego de ser designado como jefe del Estado Mayor General del Ejército a fines de 2023 tras la victoria de Javier Milei. El 22 de noviembre de este año fue designado ministro de Defensa, en reemplazo de Luis Petri.
Invitado a todos los programas de los medios afines al gobierno, Presti defiende que su designación es un giro hacia recuperar el valor y la importancia de las FFAA, que Argentina había perdido tras el consenso democrático. No obstante, las organizaciones de DDHH hacen varias denuncias más allá de sus posiciones políticas negacionistas, y una de ellas, denunciada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que define esta decisión como una “militarización de la política”, y la investigadora de este centro, Marcela Perelman, advierte que “Argentina está ofreciendo su territorio a la estrategia militar de Estados Unidos”. En este sentido, cabe recordar que el Gobierno autorizó por DNU el ingreso de tropas estadounidenses en territorio argentino y se posiciona junto a Trump en una posible invasión o guerra contra Venezuela.
Los liberales están girando el debate sobre su perfil familiar e ideológico. Si bien es cierto que comparte los lineamientos del genocida de su padre, la discusión va más por lo anteriormente mencionado que por romper más de 40 años de tradición de defensa de los DDHH. De igual manera, una cosa no quita la otra; son graves sus posiciones políticas, más viniendo de la familia de la que viene. Ahora bien, el peronismo, por ejemplo, ya se comió la curva y tanto Berni como Milani están discutiendo contra otro sector del peronismo sobre la importancia de volver a defender a las FFAA y culpando al progresismo de haber dejado de lado a este sector que hoy mayoritariamente apoya a Milei. Un análisis muy poco serio que no enfoca sobre la dependencia de EEUU que Milei busca con la reestructuración de su gabinete.
Hace un mes, cuando aún no era ministro, Presti participó de distintas actividades con motivo de celebrarse un nuevo aniversario de la creación del Ejército de EE.UU. En dicha ocasión se reunió con la Asociación del Ejército de los Estados Unidos (AUSA) y mantuvo reuniones bilaterales con el jefe del Estado Mayor del Ejército norteamericano, general Randy A. George, para hacer negocios. Por eso consideramos que es importante analizar la política de dominación que EEUU busca imponer sobre América Latina al perder su hegemonía frente a China y los BRICS. No se trata solo de discusiones ideológicas, donde algunos ya tenemos posturas fijas y no vamos a convalidar jamás militares negacionistas en el Ejecutivo. El foco debe estar centralizado en los intentos del gobierno de entregar territorio nacional al Comando Sur de los EEUU.