No normalizar la barbarie capitalista

Un trabajador se prende fuego porque no le pagan y el sistema apenas reacciona: eso no es un hecho aislado, es el síntoma brutal de una sociedad empujada al límite. Cuando el trabajo ya no garantiza vivir y la desesperación se vuelve cotidiana, lo que está en crisis no es solo un gobierno, sino todo un modelo que naturaliza la miseria y la violencia. No podemos mirar para otro lado: organizarse y enfrentar esta barbarie capitalista deja de ser una opción para convertirse en una necesidad urgente.

Un trabajador de 36 años se prendió fuego frente a una empresa en Provincias Unidas al 3200, en la zona oeste de Rosario, tras denunciar la falta de pago de sus haberes. Ante la negación de la patronal de pagarle lo que le debían, decidió quemarse a lo bonzo.

 

Los policías que se encontraban en la escena ayudaron a apagar el fuego y el hombre fue trasladado de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) con quemaduras en distintas partes del cuerpo. Lo último que se sabe de su salud es que al momento del traslado presentaba signos vitales.

 

No se trata de un caso aislado; este episodio expone el nivel de deterioro social al que empuja la crisis capitalista en Argentina. Cuando el salario deja de garantizar la subsistencia y las respuestas no llegan, la desesperación nos lleva a tomar cualquier medida para que se escuchen los reclamos.

 

Todos los días amanecemos con la noticia de que cerró una fábrica, despidieron a decenas de obreros en otra y/o reprimieron a manifestantes que reclamaban por sus derechos y puestos de trabajo. Y ellos saben muy bien que nos están condenando a la muerte.

 

El propio Javier Milei dijo, en tono de ironía ante los reclamos del movimiento obrero que: “Si la gente no llegara a fin de mes, las calles tendrían que estar llenas de cadáveres”. Parece que su ironía es una descripción del país.

 

Desde el inicio de la gestión de Javier Milei en diciembre de 2023, se estima una pérdida de entre 260.000 y más de 300.000 puestos de trabajo registrados. La cifra es aún mayor en el mundo de la precarización, donde desde hace tiempo no existen derechos laborales. La reforma laboral apunta a profundizar esta tendencia.

 

No sirve de nada difundir el video por sí solo, más que para generar indignación y alimentar el morbo de las redes sociales y el periodismo amarillista. Lo cierto es que, si normalizamos esta tendencia, realmente las calles van a estar llenas de cadáveres. Y eso a Milei y los dueños del capital no les importa mientras haya otra mano de obra barata que pueda producirles plusvalía para la acumulación privada de capital. Es decir, el problema no es solo Milei y sus políticas, es el reordenamiento del capitalismo. Si hacemos la vista gorda y fingimos demencia, quizás mañana nos toque a nosotros.

 

Ahora bien, el jefe de contraterrorismo de Trump renunció con una carta que decía: “Irán no representa una amenaza para EEUU”. Afirmo además que: “Es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.

 

A Irán, Líbano, Venezuela o Palestina los bombardean; a Cuba la están asfixiando para desestabilizar; en Argentina nos imponen un modelo de hambre y miseria aceptado por el propio presidente. En el fondo buscan lo mismo, reorganizar la barbarie capitalista a costa de la vida de la clase obrera.

 

Si los sindicatos, gremios y partidos políticos que dicen ser opositores al gobierno representaran realmente a las demandas de la clase obrera, hoy no estaríamos lamentando que un obrero pelee por su vida tras quemarse a lo Bonzo. Pero estos sectores que se dicen opositores solo buscan ganar las elecciones sin cambiar de fondo la estructura del sistema que nos está condenando a la peor barbarie de los tiempos modernos. Es que, en el fondo, la única salida es construir poder popular y preparar a la clase obrera para la toma del poder. Y eso, a muchos, les incomoda más que Milei. Otro mundo es posible.