Milei pone en tensión las relaciones con Brasil: el país llamó a consultas a su embajador tras los agravios a Lula

La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión desde el retorno de la democracia luego de que Milei llamara “presidiario” y “basura socialista” al presidente brasileño, Lula Da Silva.

La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión desde el retorno de la democracia. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al representante diplomático argentino en Brasilia para exigir explicaciones por las preocupantes declaraciones del presidente Javier Milei durante un acto político en San Pablo.

Durante su participación en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, Milei volvió a atacar al mandatario brasileño, a quien calificó de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. Además, cargó contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien insultó por haberle impedido visitar al expresidente Jair Bolsonaro, actualmente bajo arresto domiciliario por intento de golpe de Estado.

 

 

La respuesta de Brasil fue inmediata. El canciller Mauro Vieira calificó las expresiones de Milei como “graves e inaceptables” y sostuvo que constituyen una provocación sin precedentes en más de dos siglos de relaciones diplomáticas entre ambos países. El gobierno brasileño consideró que las declaraciones representan una injerencia en asuntos internos y un agravio directo a las instituciones de la mayor economía de América Latina.

 

Los ataques contra Lula no son nuevos, pero se intensifican desde que la administración de Trump lanzó una cruzada contra él. Milei ya había dicho que no iba a tener relaciones con él por considerarlo “comunista”, pero lo cierto es que ahora el presidente brasileño es de los pocos con un gobierno progresista –por no decir de izquierda, ya que no lo consideramos como tal–. Ahora, este próximo 4 de octubre de 2026 habrá elecciones en Brasil y el Partido de los Trabajadores (PT) y su alianza no estarían evitando la segunda vuelta, por lo que una victoria del bolsonarismo, al estilo Colombia, podría ser una posibilidad para que el proyecto MAGA se extienda en toda Latinoamérica.

 

 

La ultraderecha sabe bien que la construcción de un discurso de odio es muchas veces más fuerte que los datos económicos. Nadie puede dudar, viendo los datos, que la Brasil de Lula es mucho más estable que la Argentina de Milei; sin embargo, la tendencia regional va hacia la extrema derecha y el injerencialismo político del MAGA es clave para lograr reforzar sentimientos de desprecio hacia lo que se considera “la izquierda”. Lo cierto es que la nueva escalada diplomática vuelve a poner en evidencia el costo de una política exterior atravesada por afinidades ideológicas antes que por intereses nacionales. Brasil es el principal destino de las exportaciones industriales argentinas y un socio estratégico dentro del Mercosur.

 

 

En ese contexto, el conflicto generado por las declaraciones, muy poco profesionales, de Milei contra Lula solo lleva a profundizar el aislamiento internacional del país y deteriorar una relación bilateral fundamental para la economía argentina. No es de sorprender; su hermano Abelardo de la Espriella anunció el cierre de 14 embajadas y 15 consulados por razones estratégicas-ideológicas. Se trata de países enemistados con el gobierno de Trump, lo que nos lleva a pensar que esta nueva derecha es empleada del gobierno norteamericano y están dispuestos a hacer lo que se les pida desde la Casa Blanca.