Para hablar de Malvinas como territorio argentino hay que remontarse a 1820, cuando caído el Imperio español, el gobierno de la provincia de Buenos Aires envió una fragata a tomar posesión y reafirmar sus derechos en las Malvinas -nunca sobre las islas Georgias y Sandwich del sur ni sobre la Antártida-. Desde 1823 concedió a Luis María Vernet la explotación de recursos de las islas y el 10 de junio de 1829 se creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas con asiento en la isla Soledad y jurisdicción indefinida en las islas adyacentes al cabo de Hornos. El 30 de agosto de 1829 Vernet fundó Puerto Luis.
Sin embargo, el 2 de enero de 1833 llegó la fragata de guerra británica HMS Clio, al mando del capitán John James Onslow, quien comunicó al jefe argentino que iba a reafirmar la soberanía británica y retomar posesión de las islas en nombre del rey del Reino Unido. El capitán de la goleta Sarandí, José María Pinedo, no presentó resistencia y optó por embarcar a sus hombres, retornar a Argentina y entregar el territorio a los británicos. Al día siguiente desembarcaron las fuerzas británicas, izaron su pabellón y arriaron el que había dejado Pinedo, tomando posesión de las Malvinas. No fue hasta que comenzó a desarrollarse la industria ganadera, con la introducción de ovejas en un modelo de concentración de la propiedad a través de la Falkland Islands Company, que la ocupación británica se pudo consolidar. El argumento britanico era que ellos la descubrieron en 1749 bajo el Almirantazgo británico, a cargo de George Anson.
Tras la ocupación británica y la claudicación del gobierno argentino, un grupo de ocho gauchos se sublevó el 26 de agosto de 1833. Eran liderados por el gaucho Antonio Rivero. Armados con facones, boleadoras, espadas, pistolas y mosquetes lograron ajusticiar a dos exploradores británicos, uno francés y dos colonos, uno argentino y otro alemán. Los gauchos impidieron el izamiento de la bandera británica e izaron en su lugar una bandera de Argentina. El 21 de enero de 1834 los imperialistas recuperaron su posición y detuvieron a los gauchos revolucionarios, los llevaron detenidos a Reino Unido y luego los liberaron en Montevideo. En ningún caso el Ejército y el Estado Argentino les brindó ayuda para derrocar el dominio colonialista de los británicos.
El 3 de diciembre de 1914, Alemania intentó tomar posesión de las islas, pero no pudo derrotar a las fuerzas británicas. El territorio se mantuvo en paz para los británicos hasta 1982, pero un dato curioso es que el 28 de septiembre de 1966, un comando formado por 18 estudiantes, obreros, sindicalistas y periodistas argentinos, realizó una ocupación simbólica de las islas denominada Operativo Cóndor. Con este propósito desviaron un avión de transporte de pasajeros de Aerolíneas Argentinas obligando a su comandante a aterrizar en las islas Malvinas. Allí desplegaron banderas argentinas y distribuyeron material impreso reivindicando la soberanía argentina sobre las islas. Luego de ser repatriados, los integrantes del grupo fueron procesados en Tierra del Fuego por el régimen argentino al servicio del imperialismo britanico.
Para 1982, Argentina vivía tiempos difíciles. El malestar generalizado con la dictadura era cada vez mayor, la CGT Brasil de Ubaldini, por presión popular, convoca a la histórica marcha de “Paz, Pan y Trabajo” y el fervor del Mundial de Futbol Argentina 1978 estaba desapareciendo. En este sentido, el dictador Galtieri ordenó al Ejército Argentino la invasión de las islas Malvinas, Georgias del Sur, y Sandwich del Sur. El régimen britanico de Margaret Thatcher también buscaba una causa para embanderarse y por tales motivos envió todas sus fuerzas a combatir a la Argentina. El resultado fue cruel: un total de 649 argentinos y 255 británicos muertos por la guerra imperialista.
En este punto nos parece importante atender a la respuesta social a la guerra. Si bien había muchos jóvenes preocupados por que sus amigos salían seleccionados en el ejército o porque ellos mismos debían ir a combatir sin saber hacerlo, la respuesta popular era funcional a la dictadura. Lo que ahora nos parece una locura -cómo van a estar de acuerdo con mandar a los pibes al muere contra el imperio Británico- en ese momento para la población tuvo sentido. Esa misma pregunta se abre cada miércoles que reprimen a los jubilados y pensamos cómo es posible que lo aceptemos con tanta tranquilidad. Ser testigos pasivos del terror estatal ya no suena tan loco cuando lo trasladamos a nuestra actualidad.
A los soldados los trajeron a Argentina y los dejaron abandonados, siendo la mayoría tratados como “los locos de la guerra” por sus secuelas tras el conflicto bélico. Como en toda guerra imperialista, el Estado argentino utilizó una causa noble para sostener su poder y al fracasar, no se hicieron responsables de los daños ocasionados. En 1983 se retornó a la democracia burguesa que tampoco hizo nada por “los pibes de Malvinas”, porque al Estado argentino nunca le importó ni le importaron las islas.
Aunque el Comité de Descolonización de la ONU exige la soberanía de las islas para la Argentina, el recurso de los imperialistas fue enviar británicos al territorio y prohibir el asentamiento de argentinos. Con esa carta siempre nos ganan la disputa de la soberanía bajo el argumento de la “autodeterminación”, ya que los ciudadanos británicos en Malvinas eligen seguir siendo parte del Reino Unido.
Por mucho que el Estado Argentino, durante el gobierno kirchnerista reclamó la soberanía y se embanderó de la causa de Malvinas recuperando su historia y su lucha, el revisionismo nunca rompió con la historia oficial y el discurso de la burguesía que no se hace cargo de haber sido colaboracionista en la entrega del territorio.
Nosotros creemos que la hazaña del Gaucho Rivero debe ser recordada como una gesta histórica. No sabemos si se trata de un acto de patriotismo o de un rapto revolucionario de ocho gauchos que casi sin armamentos defendieron la soberanía y se enfrentaron a los explotadores colonialistas. Nos ilusiona encontrar la valentía en el pueblo.
También creemos que el mejor homenaje a los/as caídos/as y veteranos/as de Malvinas es seguir luchando por un Estado obrero que luche contra toda forma de opresión imperialista. Hoy Malvinas se replica en la entrega de nuestros ríos, territorios marítimos y tierras a empresas petroleras y mineras extranjeras. Por la soberanía argentina se pelea todos los días, no solo las fechas patrias. Dicho esto: Inglaterra, la concha de tu madre.