Malvinas: recuperar a Rozitchner contra el berretín patriotista

31.03.2026

La guerra de las Malvinas suele recordarse bajo un manto del heroísmo o de tragedia nacionalista. Sin embargo, en pleno fragor del conflicto en 1982, el filósofo León Rozitchner redactó desde su exilio en Caracas una de las críticas más lúcidas contra la guerra. Su libro, Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia, no solo cuestionó la legitimidad de la Junta Militar, sino que desnudó una contradicción profunda en la subjetividad argentina.

 

Este texto fue una respuesta urgente a la declaración del Grupo de Discusión Socialista en México. Mientras parte de la izquierda argentina, incluso en el exilio, se alineaba con la dictadura bajo la premisa de la causa antiimperialista, Rozitchner se plantó en la vereda opuesta. Su audacia política lo hizo afirmar abiertamente que no deseaba la victoria de los militares. 

 

No caer en la trampa de la impunidad

 

La tesis de Rozitchner establece que no es posible separar la naturaleza genocida de la dictadura de su acción en Malvinas. Para él, la “guerra sucia” (el terrorismo de Estado) y la “guerra limpia” (la supuesta gesta soberana) son dos caras de la misma moneda. Rozitchner advirtió que un triunfo militar en las islas no traería la liberación nacional, sino la legitimación definitiva del terror interno. Con esta lectura, desmanteló los mecanismos mediante los cuales los milicos estaban capturando el deseo de sus opositores para ponerlo a su servicio. 

 

Fue lo opuesto a la guerra

 

Para Rozitchner esta cacería fue lo contrario y opuesto a una guerra de verdad donde los argentinos fueron asesinados de espaldas y a traición. Porque desarmados no podían hacerle frente al poder que los sometía. Fue un “asesinato a sangre fría, homicidio agravado por indefección, alevosía y satisfacción en la tortura; abyección”.

 

De la guerra sucia a la guerra limpia

 

En palabras de León: “La guerra de las Malvinas fue ese intento de pasar de lo uno a lo otro, de la “guerra sucia” a la “guerra limpia”, a la guerra que limpie la abyección. Pero como era una simulación, tampoco fue una guerra, porque salvo algunas acciones de los aviadores, lo demás fue una representación —lo más próximo a la realidad posible, es cierto, tan próxima a la realidad de la recuperación de la soberanía del país cuanto pueden estarlo la recuperación de la soberanía de las Malvinas—. Pero, fue lo ilusorio de la salida que venía desde ese planteo el que les dictó la salida, no la realidad de recuperar una soberanía que ellos mismos derrotaron al derrotar desde el vamos a la propia nación.”

 

Vivo León

 

De esta manera, Rozitchner no solo analizó el respaldo de ciertos sectores a un gobierno terrorista, sino que avizoró las subjetividades que marcarían el ingreso a la democracia y los nuevos conflictos de poder que allí surgirían. Su lectura nos permite ver cómo el sistema se apodera de las fuerzas que lo enfrentan para modificar su estructura de pensamiento (y sentimiento).

 

La vigencia de este ensayo reside en su llamado a mantener viva una memoria activa que es conflictiva. La soberanía surge cuando se recupera una subjetividad capaz de rechazar el terror debajo del disfraz del patriotismo.