
Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, desatando una nueva escalada de tensiones en Medio Oriente. Según trascendió, los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones estratégicas vinculadas a infraestructura militar, aunque los videos difundidos en diferentes medios y redes sociales demuestran que hubo ataques a población civil dejando decenas de heridos.
Israel confirmó mediante comunicados la participación, y en cuanto a Estados Unidos, el ataque fue confirmado por el propio presidente Donald Trump. En respuesta, el gobierno iraní confirmó el lanzamiento de misiles hacia territorio israelí y contra posiciones estadounidenses en la región, lo que encendió las alarmas ante una posible ampliación del conflicto.
Autoridades de Washington y Tel Aviv justificaron la operación como una “acción preventiva” frente a lo que calificaron como “amenazas inminentes”, mientras que Teherán denunció una “agresión directa” y advirtió que continuará respondiendo si persisten los ataques. Además, denunció los ataques como una violación a la carta de las Naciones Unidas e hizo un llamado a la organización y sus miembros a tomar acciones ante este ataque que constituye «una amenaza a la paz y seguridad internacionales».
La comunidad internacional sigue de cerca la situación ante el riesgo de una confrontación de mayor escala que pueda involucrar a otros actores regionales. Diferentes países de Europa y Asia rechazaron la agresión, mientras que otros respaldaron a EEUU e Israel. Como era de esperarse del gobierno nacional, Argentina, mediante un comunicado de Cancillería, celebró la agresión sionista-imperialista y aseguró que: “El Gobierno de la República Argentina valora y apoya las acciones conjuntas realizadas por los Estados Unidos de América y el Estado de Israel (…) Del mismo modo, Argentina condena los ataques perpetrados por el régimen iraní contra el Estado de Israel”.