El imperialismo yanqui recrudece el bloqueo a Cuba

El imperialismo norteamericano, encabezado por Donald Trump, ha lanzado una nueva medida en su política exterior agresiva.

01.02.2026

Bajo la falsa premisa de una “amenaza extraordinaria” el gobierno de los Estados Unidos busca ahora estrangular a Cuba imponiendo sanciones extraterritoriales y punitivas a cualquier país que, ejerciendo legítimo derecho al comercio soberano, provea de petróleo vital al país cubano.

 

Esta nueva orden de Trump es solo otro eslabón en el bloqueo económico más largo de la historia, una herramienta diseñada para someter a Cuba creando escasez. Su objetivo sigue siendo que el pueblo cubano renuncie a su soberanía y a su proyecto social.

 

Las acusaciones de que Cuba se alía con “países hostiles” son pura hipocresía. Para Washington, “hostil” es todo aquel que no obedece sus órdenes. La verdadera amenaza para la paz es precisamente esta política de asfixia y agresión constante.

 

Cuando Trump augura el “fracaso” de Cuba, solo revela su verdadero deseo: derrocar la Revolución y borrar sus logros sociales. Esta lógica expansionista y coercitiva no es nueva en la política exterior estadounidense. De hecho, se manifiesta en diversas escalas y latitudes, desde la amenaza de compra o anexión de territorios soberanos como Groenlandia —una idea que el propio Trump impulsó, tratando a un país y su pueblo como un activo transable— hasta acciones más agresivas de injerencia.

 

Lo ocurrido en Venezuela, con el intento de derrocamiento de su gobierno legítimo y el control extranjero de sus recursos petroleros, muestra hasta dónde está dispuesto a llegar el imperialismo para imponer su dominio. Cortar el petróleo a Cuba es parte de esta misma guerra económica, un bloqueo destinado a estrangular no a un gobierno, sino a un pueblo entero, para forzar su sumisión

 

Frente a esto, la respuesta de Cuba ha sido clara y digna. El Canciller Bruno Rodríguez denunció ante el mundo lo que llamó “un brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, que durante más de 65 años ha estado sometido al bloqueo económico más largo y cruel jamás impuesto a una nación entera”. Esta firmeza representa a un pueblo que, tras seis décadas de asedio, ha construido una sociedad basada en la justicia.

 

Esta semana, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum declaró que su gobierno ha suspendido, al menos temporalmente, los envíos de petróleo a Cuba, pero aclaró que se trata de una “decisión soberana” no tomada bajo presión de Washington.

 

Presionar a México para que deje de cooperar con Cuba es otro acto de coerción, que viola el derecho internacional. Ante esta escalada, la solidaridad entre los pueblos es más crucial que nunca. Cuba, forjada en la resistencia, seguirá en pie, demostrando que la dignidad no se negocia.