El Gobierno bloqueó el debate mientras la protesta enfrentó la represión

La oposición no logró reunir el quórum para tratar la derogación del DNU 70/2023, mientras una multitud se movilizó frente al Congreso por el financiamiento universitario y contra el ajuste. La jornada terminó con gases lacrimógenos, balas de goma, camiones hidrantes y personas detenidas.

La jornada de este jueves dejó expuesta una vez más la disputa entre el Gobierno de Javier Milei y los sectores que rechazan sus políticas de ajuste. Mientras dentro del Congreso la oposición intentaba avanzar contra el DNU 70/2023, afuera miles de docentes, estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales se concentraron frente al Palacio Legislativo.

 

La sesión de la Cámara de Diputados finalmente no pudo comenzar por falta de quórum. Se presentaron 121 legisladores, ocho menos de los 129 necesarios para iniciar el debate, mientras que 136 estuvieron ausentes. De esta manera, el oficialismo logró evitar que se tratara la derogación del decreto que constituye una de las principales bases normativas del programa económico de Milei.

 

Entre las ausencias hubo diputados de sectores vinculados a gobernadores provinciales, particularmente de Provincias Unidas, Argentina Federal e Independencia, cuyos bloques resultaron determinantes para impedir que la oposición alcanzara el número necesario.

 

Una multitud frente al Congreso

 

Mientras se desarrollaba la disputa parlamentaria, la quinta Marcha Federal Universitaria llevó una multitud a las inmediaciones del Congreso.

 

Docentes, estudiantes, trabajadores universitarios, sindicatos y organizaciones sociales reclamaron la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso pero cuya implementación continúa siendo resistida por el Poder Ejecutivo.

 

La movilización también expresó un rechazo más amplio al ajuste sobre la educación pública, la ciencia, los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores.

 

La coincidencia entre la movilización y la sesión frustrada convirtió al Congreso en el escenario de una disputa que excedió las paredes del recinto: mientras la discusión institucional quedaba bloqueada por la falta de quórum, la protesta social ocupaba las calles.

 

Represión en las calles

 

La jornada terminó con un fuerte operativo de las fuerzas de seguridad. Gendarmería y otras fuerzas federales avanzaron sobre sectores de la movilización utilizando gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes. También se registraron enfrentamientos alrededor del vallado instalado para custodiar el Congreso.

 

Organizaciones y medios denunciaron además detenciones durante el operativo. La Policía de la Ciudad informó oficialmente la detención de seis personas, entre ellas dos menores de 14 y 17 años, mientras otros reportes señalaron un número mayor de personas demoradas durante la jornada.

 

La represión alcanzó también a trabajadores de prensa. El fotógrafo Guido Piotrkowski denunció haber recibido disparos de balas de goma mientras registraba el operativo, mientras otra trabajadora de prensa debió ser trasladada para recibir atención médica.

El Congreso no está separado de la calle

 

Lo ocurrido este jueves muestra una escena cada vez más frecuente durante el gobierno de Milei: el conflicto social se traslada simultáneamente al Congreso y a las calles.

 

Dentro del recinto, el oficialismo y sus aliados lograron impedir que avanzara el debate sobre el DNU 70/2023. Afuera, miles de personas reclamaron por la universidad pública y contra el ajuste, mientras las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo represivo.

 

La jornada deja así una imagen difícil de separar: un Congreso sin quórum para discutir las políticas del Gobierno y una plaza llena para cuestionarlas.

 

La disputa no termina con una sesión caída. Mientras el Ejecutivo intenta sostener su programa mediante acuerdos parlamentarios y decretos, trabajadores, estudiantes y organizaciones sociales continúan llevando sus reclamos a las calles. En esa tensión entre las instituciones y la movilización popular se juega buena parte de la resistencia al ajuste.