El sueño de la pistolera: el gobierno flexibiliza el uso de armas

En un intento por copiar lo más rancio de la cultura estadounidense, enarbolando violencias y odios, trazados por un ajuste brutal, individualismo exacerbado y profundos malestares socioeconómicos, pareciera que el gobierno intenta alentar a la sociedad al uso de armas en la vida civil. 

“El que quiera andar armado que ande armado” sentenció la ex Ministra de Seguridad, ahora Senadora por la Libertad Avanza, Patricia Bullrich, allá por el 2018, en alusión al uso legítimo de armas de fuego para defensa propia. Ahora el gobierno de Javier Milei le pone el sello a esa declaración y la convierte en posibilidad mediante la flexibilización de la portación de armas en Argentina. Hay dos hechos que marcan esta tendencia: los decretos 397/2025 409/2025 y 306/2026 publicados en el Boletín Oficial entre 2025 y 2026 y la última edición de la Feria Internacional de Caza, Pesca y Outdoors – Armas 2026 donde una multitud, incluidas las infancias, probaron y posaron jugando con armas de guerra y fusiles de alto calibre. 

 

 

Los decretos 397/2025 y 409/2025 modifican el régimen impuesto hasta el momento para el acceso a armas semiautomáticas como semi fusiles, carabinas o subametralladoras de asalto que eran de uso exclusivo para ámbitos policiales o militares. A su vez, el decreto 306/2026 de este año flexibiliza la portación y el uso de silenciadores y miras infrarrojas. Según el artículo “Flexibilización sin regulación: Argentina nuevo eslabón débil en el tráfico internacional de armas”, publicado por Gabriel González Da Silva en la revista Pensamiento Penal, que es el Fiscal General Adjunto del Ministerio Público Fiscal de la Nación, estas medidas proporcionan “un retroceso institucional por donde se lo mire”. Además remarca el desmantelamiento de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) en un Registro Nacional de Armas dependiente del Ministerio de Seguridad. 

 

 

Por su parte, la Red Argentina para el Desarme (RAD), publicó un informe el 21 de agosto pasado donde aseguran que el “gobierno insiste en presentar estas medidas como modernización, simplificación o defensa de libertades individuales, pero el acceso a las armas de fuego no es un derecho constitucional”. Aquí está la cuestión más sensible de la temática: pensar que la seguridad es portar un arma, cuando en realidad estar segurxs es tener salarios dignos, oportunidades por igual, adquisición de nuevos derechos para toda la clase trabajadora y en especial para mujeres, disidencias e infancias y no la defensa por mano propia cuál Rambos de cartón. 

 

 

Entre el 8 y el 18 de agosto se realizó la 32 ª edición de la feria de Armas en el predio de la Rural. Las fotos del ganador del premio Pulitzer, Rodrigo Abd, muestran el interés de las más de 80.000 personas que asistieron por probar y pavonearse con armas de altos calibres y gran capacidad de fuego, máscaras de gas, y muchos otros artefactos de guerra. Impresiona particularmente ver a niños y niñas sujetando los cañones de tanques de guerra, o como muestra una de las fotos las ofertas por el día del niño. En un mundo que nos apabulla con más belicismo en diferentes territorios del globo y donde el mercado de armas es uno de los más acaudalados, promover el juego con armas de guerra es una tendencia que debe alarmarnos.

 

 

En un intento por copiar lo más rancio de la cultura estadounidense, enarbolando violencias y odios, trazados por un ajuste brutal, individualismo exacerbado y profundos malestares socioeconómicos, pareciera que el gobierno intenta alentar a la sociedad al uso de armas en la vida civil. Este combo fatal solo echa más leña a una fogata de desigualdades que ellos construyeron, ampliando las violencias y las muertes.