28M: día de acción global por los derechos de las mujeres

El sistema de salud argentino está siendo sostenido comunitariamente por trabajadores precarizados, promotoras territoriales, comedores, organizaciones sociales, redes feministas y familias enteras mientras el gobierno hace de la salud, una industria. 

 

Javier Milei no solo sostiene discursivamente que el sistema de salud no deberia ser una responsabilidad estatal, sino que abandonó recortando más de $63.000 millones en presupuesto y volvió a instalar en la agenda provida de ‘’proteger al niño por nacer’’ mientras que a las mujeres y niñas a quienes tiene que garantizar sus derechos las vulnera cada vez más omitiendo el derecho a información y al acceso a la salud de todo tipo. 

 

El Plan ENIA, que había logrado un acompañamiento y asegurado la participación de adolescentes a través de educación sexual integral, asesorías y acceso a anticonceptivos, quedó prácticamente sin financiamiento. En conjunto con el desmantelamiento de políticas de prevención y atención de violencias de género. El Programa Acompañar dejó de figurar como partida específica en el presupuesto y los fondos destinados a estas políticas sufrieron recortes casi del 90%.

 

No solamente el cuidado y la  prevención pasaron a ser políticas inexistentes, sino que es latente el avance de un modelo político que convierte derechos en negocios y abandona a aquellas mujeres que no pueden acceder a los nuevos estándares del mercado. La salud de las mujeres y niñas no puede depender del mercado, ni tampoco puede ser un lujo para unas pocas mientras el resto sobrevive entre instituciones desfinanciadas, medicamentos inalcanzables, violencias desatendidas y un Estado que abandona su obligación de garantizar derechos básicos. 

 

Aunque normativamente la ley sigue vigente, mujeres de distintas provincias han denunciado obstaculizaciones para acceder a insumos y tratamientos que garanticen abortar seguramente. Las instituciones de salud de todo el país presentan faltantes de misoprostol y de mifepristona, lo que ha llevado a que la mayoría de los casos busquen una alternativa en el sistema privado, logrando endeudamientos personales por un derecho que debería garantizar gratuitamente el estado, entonces, cuando el desfinanciamiento estatal deja un vacío, aparece un beneficio empresarial. 

 

La falta de educación sobre cuidados y la obstaculización sostenida por un discurso conservador que posiciona al feminismo como enemigo demuestran la intención disciplinadora donde las necesidades son un mecanismo de control. Defender el acceso a la salud y a quienes la sostienen es también luchar contra la lógica mercenaria del neoliberalismo de Javier Milei y contra el saqueo y la necropolítica. No daremos un paso atrás ante los derechos que conseguimos.