Sobre las bases de los sindicatos y comisiones internas necesitamos un Partido de Trabajadores

07.05.2026

A pesar de la resistencia que los trabajadores comenzaron a oponer al Plan BB, cuyo punto más alto fue la huelga de los choferes, la nueva traición de la burocracia tanto en su versión “triunvirista” como “ubaldinista”, impidió que esta oleada de huelgas culminara con un triunfo de los trabajadores y con la caída del plan.

 

El régimen ante los conflictos mostró algo de su mano dura: represión, activistas detenidos. Todo el coro de “demócratas” desde radicales (en boca de Alfonsín) y políticos del PJ sumaron sus voces a las de Canal 9: “las huelgas desestabilizan”, “es la ultraizquierda”, “son huelgas salvajes” etc. Y para que no faltara el ingrediente, los carapintadas se pasearon altaneros por Palermo y Luján.

 

La Plaza semivacía, la ausencia del movimiento obrero en ella, que están marcando el comienzo del desprestigio del gobierno entre su propia base social, sumado a las derrotas electorales de los pilares del régimen, la UCR y el PJ, en Tucumán y en Santa Fe son luces rojas alarmantes para la patronal.

 

El Plan BB sometido a la presión de los distintos sectores burgueses que se disputan la torta de las inmensas ganancias acumuladas sobre la explotación del movimiento obrero vacila.

 

Sin embargo, el gobierno, la patronal y el Imperialismo quieren seguir adelante. Ya sea con el BB, el BB II, Pacto Social, y otro plan, son los monopolios y el Imperialismo los que imponen la salida para el país, a través de sus agentes, el PJ y la UCR, detrás de las mentirosas banderas de la “democracia”, mentirosas porque es con hambre, miseria y represión para los trabajadores y el pueblo.

 

Pero a la par de los “ajustes” económicos, se discuten y preparan distintos proyectos políticos. Por ejemplo Bussi y su “partido militar” ¿Quiénes son los responsables de su triunfo en Tucumán sino el PJ y la UCR con su plan de salvataje de esta lacra y sus gobiernos al servicio de los monopolios que han sumido al país en la crisis?

 

Fortalecido por el triunfo de Rosario, despunta el “centro-izquierda” de los Estevez Boero, los Auyero, los Molinas, el Socialismo democrático, esos socios de toda dictadura desde “la fusiladora” y de todo gobierno antiobrero. Son una carta en la manga de la patronal ante el creciente desprestigio de los grandes partidos. ¡Nada podemos esperar de los políticos y parlamentarios siempre unidos al gran capital!

 

Tanto el PC como el MAS apuestan a la crisis del movimiento peronista. Pero ya sea con el amplio “bloque popular alternativo” que postula el PC, como el MAS con las IU “que bajan desde Méjico”, no le ofrecen a los trabajadores más que la misma y vieja medicina: la supeditación a políticos burgueses y pequeño burgueses como Vicente y Viale. Es cierto que el MAS saca a relucir de tanto en tanto la consigna del partido de trabajadores. Pero lejos de ser un llamado a los trabajadores a construir su propio partido para enfrentar la ofensiva de la capitalista, en boca de los seguidores de Zamora es sólo un llamado a la vanguardia a “ir al MAS”, en lugar de una consigna educativa para millones de trabajadores. Su verdadera política es repetir en 1991 el éxito electoral que le permitió meter un diputado.

 

Dentro del Peronismo también se perfila un sector opositor, bajo las banderas del “peronismo histórico” de una “alternativa de poder junto a la CGT y Ubaldini”, del “peronismo de abajo”, “transformador y revolucionario”. Son los compañeros de la Juventud Peronista, los que gritan contra el Plan BB, a los que vimos retirarse de la Plaza el otro día gritando “Chau Turco”. Sus esperanzas están puestas en lo que llaman el “otro peronismo”, el de Brunatti y otros dirigentes como él. No es historia nueva porque siempre nos han dicho que existía “otro” peronismo aunque los adjetivos cambien según las épocas y los interlocutores.

 

Para nosotros el Partido Peronista es uno solo: el de Menem, Cafiero, De la Sota y todos los políticos patronales aliados al gran capital y al imperialismo. Todas las “alas de izquierda” a lo largo de los años sólo sirvieron para que los jóvenes radicalizados terminaran apoyándolos.

 

Los mismos que hoy elevan sus voces contra Bunge y Born dentro del Partido Peronista son los que contribuyeron a su triunfo y siempre ha sucedido así. Resistencia a la “libertadora” y… apoyo a Frondizi. La “Patria Socialista” y…. Lopez Rega e Isabel, etc. etc.

 

¿Cuál es la salida?

 

En la Argentina se ha venido imponiendo desde hace años la salida de los monopolios y el imperialismo: la del hambre, la miseria y la entrega. La que no ha logrado despuntar, aunque los trabajadores no han dejado de luchar, es la otra salida posible: una salida obrera a la crisis. Ante la decadencia, ¡sólo la clase trabajadora puede salvar a la Nación! ¿Quién de los dirigentes del peronismo, desde Ubaldini a Brunatti, están dispuestos a luchar por ese plan?

 

Es una salida basada en la ruptura con el FMI y el imperialismo, la expropiación de los monopolios y de los grandes capitalistas, en el control obrero de las empresas y que solo un gobierno de los trabajadores puede imponer.

 

Sin embargo la situación se acelera. La ofensiva de los monopolios de la mano de Menem, Bunge y Born y toda la patronal continúa y continuará. ¿Cómo pueden los trabajadores volcar la situación a su favor?

 

La primera respuesta es que con la lucha sindical no alcanza. El movimiento obrero a lo largo de los últimos años ha luchado mucho y ha obtenido grandes triunfos como la caída de las dictaduras. Pero a pesar de las grandes luchas no hemos podido torcer el rumbo de la miseria y de la entrega.

 

La enorme capacidad de lucha de los trabajadores argentinos, sus poderosos sindicatos y comisiones internas que en nuestro país agrupan a la inmensa mayoría de la clase obrera, ese inmenso peso social de la clase trabajadora, (6 millones de asalariados) se ha diluido en el apoyo a una dirección patronal. El hecho de que los trabajadores no actuemos en política de una manera independiente es en manos de ésta un poder enorme. El mismo Menem lo reconoce cuando le preguntan si las espaldas de los trabajadores soportarán el plan BB. “Me apoya la inmensa mayoría del pueblo”, contesta.

 

Para poder enfrentar la ofensiva de los monopolios, al plan BB, las privatizaciones y la entrega, es necesario que los trabajadores se saquen esa bola de plomo en el pie, ese chaleco de fuerza, en suma, esa dependencia política a la patronal y sus partidos, especialmente el peronista dirigido por los agentes de los monopolios. Para esto sería un enorme paso adelante que los trabajadores encararan la lucha en el plano político de una manera independiente. Y para eso necesitamos un partido de Trabajadores, un partido en el que los trabajadores seamos la dirección. No solo la columna vertebral sino también la cabeza.

 

Un partido que esté financiado por los trabajadores y en el que no se admita ningún patrón o explotador o político profesional de esos que nos piden votos para después arreglarse con los patrones.

 

Un partido para que nunca más le entreguemos el voto a los patrones ni a ningún abogado cajetilla y para que ayude a las luchas de los trabajadores. No importa el nombre que le pongamos, lo importante es que sea nuestro, de los trabajadores.

 

Ese partido puede surgir a partir de las organizaciones gremiales, sindicatos y comisiones internas. Los nuevos dirigentes que están peleando en las empresas por el salario y que no encuentran tienen la oportunidad de empezar a discutir esta propuesta y de convocarlo.

 

Algunos compañeros pensaran que eso es utópico. Pero deben recordar el Partido Laborista formado por los dirigentes de los grandes gremios en 1945. Aunque tuvo corta vida agrupó a la inmensa mayoría de los trabajadores. (Ver páginas centrales). Por otro lado en Brasil existe el PT, formado a partir de la central sindical, la CUT.

 

De darse, éste sería un gran paso porque permitiría que el inmenso peso social y sindical de los trabajadores se volcará al plano político. De esa manera contaríamos con un instrumento político formidable para la lucha contra la patronal. No estamos proponiendo un acuerdo de “cúpulas”. Para nosotros el rol fundamental en la creación de este partido deben ser las comisiones internas y los cuerpos de Delegados, esa extraordinaria organización de los trabajadores, que la patronal ha querido siempre eliminar, y que han sido siempre la base de la resistencia a sus planes. Esa gran organización de base pone a la clase obrera argentina entre las más avanzadas del mundo.

 

Muchos grupos de izquierda, o peronistas combativos en especial los compañeros de la Juventud Peronista tienen la oportunidad de confluir en la organización de ese partido. Y sería extraordinario que los grandes partidos de izquierda, el PC y el MAS, también lo hiciesen. Todas las corrientes y dirigentes deberían presentar sus proyectos y abrir un debate en torno al programa y organización de un Partido de Trabajadores. 

 

Los trotskistas del PTS estamos por un partido revolucionario, internacionalista, para luchar por el gobierno de los trabajadores y por el socialismo. Pero no somos sectarios. Estamos dispuestos a apoyar todo paso que den los trabajadores para formar su propio partido a partir de sus organizadores sindicales y a trabajar codo a codo para construirlo.

 

Consideramos un paso adelante todo el que se dé, aunque sea pequeño, en el camino de romper la dependencia política de los trabajadores hacia los patrones. No exigimos como condición que ese partido sea socialista y revolucionario aunque nos reservamos el derecho de luchar lealmente para que lo sea.

 

Lo único que pedimos es que se organice democráticamente y que sean los trabajadores a través de sus organizaciones, sindicatos y comisiones internas los que lo dirijan. Un partido en donde los políticos pequeño burgueses, aún los de izquierda, se subordinen y disciplinen a los trabajadores.

 

Proponemos abrir un debate sobre esta propuesta y ofrecemos un puesto de lucha en nuestro partido para luchar por esa salida.

 

Fuente: CEIP