Activistas incendian un centro de producción de armas israelíes en la República Checa

Mientras los gobiernos europeos sostienen vínculos con la industria armamentística israelí, crecen acciones que buscan golpear directamente esa estructura desde afuera de los canales institucionales.

Mientras los gobiernos europeos sostienen vínculos con la industria armamentística israelí, crecen acciones que buscan golpear directamente esa estructura desde afuera de los canales institucionales.

Un grupo de activistas internacionalistas incendió una planta de la empresa israelí Elbit Systems en la ciudad de Pardubice, señalada como un nodo clave de producción militar en Europa. La acción fue reivindicada por la autodenominada Earthquake Faction, que aseguró haber dejado la fábrica completamente fuera de funcionamiento.

 

El ataque apunta directamente contra el entramado industrial que sostiene las operaciones militares de Israel en Medio Oriente. La planta, desarrollada junto a una firma local, estaba destinada a consolidarse como un centro estratégico para la expansión armamentística israelí en la región.

 

En un comunicado, el grupo afirmó que no apelará a “gobiernos cómplices” y reivindicó la acción directa contra lo que considera la “maquinaria de guerra” vinculada a la ofensiva sionista contra Gaza y otros países de Medio Oriente.

 

El hecho se inscribe en una creciente ola de acciones contra empresas ligadas al complejo militar-industrial israelí en Europa. Más allá del impacto material, expone la dimensión global de un conflicto que ya no se limita al territorio de Medio Oriente y empieza a tener respuestas —también radicalizadas— en el corazón del bloque occidental.

Elbit Systems, el mayor contratista militar de Israel, ha suministrado durante años armamento utilizado por el ejército israelí en sus operaciones criminales, incluyendo los bombardeos sobre Gaza y las armas que ahora se emplean en la guerra contra Irán. La empresa ha sido objeto de numerosas campañas de boicot y desinversión por su papel en la ocupación de Palestina. El ataque en Pardubice supone una escalada en las acciones de sabotaje contra infraestructuras vinculadas al complejo militar-industrial israelí. El incendio ha causado daños estructurales en la nave industrial, quedando completamente inoperativa. La Facción Terremoto advierte que continuará sus acciones hasta erradicar “cada átomo del mal” que, en sus palabras, perpetúa la violencia colonial en Oriente Medio.

 

El ataque apunta directamente contra el entramado industrial que sostiene las operaciones militares de Israel en Medio Oriente. La planta, desarrollada junto a una firma local, estaba destinada a consolidarse como un centro estratégico para la expansión armamentística israelí en la región.

 

En un comunicado, el grupo afirmó que no apelará a “gobiernos cómplices” y reivindicó la acción directa contra lo que considera la “maquinaria de guerra” vinculada a la ofensiva sionista contra Gaza y otros países de Medio Oriente.

 

El hecho se inscribe en una creciente ola de acciones contra empresas ligadas al complejo militar-industrial israelí en Europa. Más allá del impacto material, expone la dimensión global de un conflicto que ya no se limita al territorio de Medio Oriente y empieza a tener respuestas —también radicalizadas— en el corazón del bloque occidental.

Con información de Diario Socialista