
El desguace de la CoNaDI
Uno de los ataques más directos al legado de Abuelas de Plaza de Mayo ocurrió con la eliminación de la Unidad Especial de Investigación (UEI) dentro de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI). Esta unidad permitía el acceso directo a archivos estatales para rastrear el paradero de los niños robados durante la dictadura.
Mediante el Decreto 727/2024, el Gobierno suprimió esta facultad investigativa, bajo el argumento de una supuesta “vulneración de la separación de poderes”. Sin esta herramienta, la capacidad del Estado para reconstruir las historias de vida de los casi 300 nietos que aún faltan encontrar queda fuertemente limitada.
Ajuste sobre la memoria
El asedio no es solo administrativo, sino fundamentalmente económico. El presupuesto destinado a la preservación de Sitios de Memoria y al funcionamiento de la Secretaría de Derechos Humanos (ahora degradada a Subsecretaría) sufrió recortes que superan el 90% en términos reales.
El Museo Sitio de Memoria ex ESMA enfrenta una situación de asfixia financiera que pone en riesgo su mantenimiento y las actividades pedagógicas.
Se estima que cerca del 50% de la planta de trabajadores del área de derechos humanos fue despedida. Esto desarticula equipos técnicos con décadas de experiencia.
Además, el Gobierno desmantela los equipos de relevamiento documental en los Ministerios de Defensa y Seguridad e impide que la justicia cuente con pruebas fundamentales para las sentencias en curso.
Una ofensiva negacionista
Más allá de los decretos y recortes, el Gobierno impulsa una batalla cultural revisionista que cuestiona sistemáticamente la cifra de los 30400 desaparecidos y reivindica figuras vinculadas a la represión. La ofensiva negacionista avanza en los discursos del oficialismo, la visita de legisladores de LLA a genocidas en la cárcel y el ataque a una integrante de HIJOS.
Frente a este avance, los organismos de derechos humanos resisten. Las abuelas siguen encontrando a sus nietos, van 138 hasta el momento; los equipos de antropología forense siguen identificando compañeros, como los de La Perla y la verdad sigue aflorando allí donde se sembró memoria.