
Mientras el Senado debatía el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei, fuerzas de seguridad reprimieron a manifestantes que se movilizaban frente al Congreso con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó al menos dos detenidos, mientras que las organizaciones sociales y de derechos humanos informaron que son 12 las detenciones convalidadas por la fiscalía y alrededor de 30 personas demoradas.
La represión comenzó pasadas las 15 horas en Plaza Congreso, cuando la Policía Federal y Gendarmería avanzaron sobre columnas de jubilados, trabajadores y organizaciones sindicales que protestaban de manera pacífica contra el proyecto oficial. Según denunciaron los manifestantes, los primeros en ser reprimidos fueron adultos mayores.
Como siempre, desde el gobierno justificaron el operativo señalando la presencia de “grupos violentos” armados con morteros, molotovs y gomeras. Sin embargo, organizaciones presentes en la movilización sostuvieron lo que es una obviedad, que los incidentes fueron protagonizados por un pequeño grupo de infiltrados encapuchados de la policía, que actuaron como disparador para una represión generalizada.
Adentro del Congreso, la sesión del Senado se inició con quórum aportado por la UCR, el PRO y sectores del peronismo provincial aliados al gobierno de Javier Milei. Desde la oposición social y sindical ya se convocan nuevas medidas de fuerza, incluso la posibilidad de un paro nacional, frente a lo que consideran una reforma regresiva que avanza a fuerza de represión. De momento, la CGT no se ha pronunciado, pero los obreros de base reclaman la convocatoria de un paro general.