En vísperas del 8M recuperamos los aportes de Heidi Hartmann sobre Marxismo y Feminismo. Nos parece central discutir, analizar y compartir el esfuerzo de diversas mujeres por integrar marxismo y feminismo en uno. Y es que, aunque algunas mujeres han sido condecoradas por sus esfuerzos, aportaciones, y en general papeles protagónicos en las distintas luchas proletarias combatidas alrededor del mundo, muchas otras–aunque con una importancia activa y últimamente trascendental en tal lucha– no han corrido con la suerte de recibir el protagonismo que su trabajo merece. Es por eso, y aprovechando esta fecha, que debemos traer a la luz a una figura central en la conexión teórica entre la corriente de pensamiento marxista y feminista: Heidi Hartmann.

Heidi Hartmann es una economista y autora estadounidense de 78 años. A pesar de contar con una amplia trayectoria en la investigación académica, la producción intelectual y la lucha política, es común que se le desconozca y que se le reste importancia a sus textos. Uno de ellos resulta esencial para quienes se interesen en comprender las conexiones, luchas y reclamos que le plantea el feminismo al marxismo y a su producción teórica. En particular recuperamos “Un matrimonio mal avenido: hacia una unión más progresiva entre marxismo y feminismo”. Este mismo plantea la tesis principal de que la relación entre el marxismo y el feminismo, hasta ese momento, se caracterizaba por ser desigual, aún cuando la unión de ambos había significado una oportunidad para comprender a mayor profundidad el sistema capitalista y el papel que jugaban las mujeres dentro de este mismo.

Partiendo de esta problemática, es que Hartmann busca crear un estudio que combina tanto el análisis marxista (particularmente su método histórico y materialista), como el análisis feminista (especialmente a la identificación del patriarcado como estructura social e histórica), con el fin de entender tanto el desarrollo de las sociedades capitalistas occidentales, como las características específicas que definen la explotación hacia las mujeres en estas mismas. Para esto, divide su trabajo en apartados que van desde la definición del concepto patriarcado por el feminismo radical, hasta el marxismo alrededor de las mujeres, y demás.

Allí es posible encontrar una amplitud de material teórico que se dedica a la creación de sensibilidad sobre la posición social de las mujeres en el capitalismo, lo anterior tomado de la mano con el acto mismo de educar a distintos grupos sobre cómo la estructura hetersosexual-monógama está configurada para esclavizar y alienar a los cuerpos femeninos.

Este ensayo guarda dentro de sí mismo material esencial para comprender de forma más amplia y completa la manera en que distintas estructuras de opresión funcionan sobre las mujeres, y como estas, tal como las conocemos hoy en día, son parte de un proceso histórico en específico.

A la hora de describir el concepto de patriarcado según Hartmann, es que se desprenden ideas que nos permiten entender el papel económico, social, político y cultural de las mujeres en siglo XX y parte del XXI. Según la autora, la base material sobre la que se asienta el patriarcado estriba fundamentalmente en el control de los varones sobre la fuerza de trabajo de las mujeres. Los varones mantienen este control excluyendo a las mujeres del acceso a algunos recursos productivos esenciales. En palabras de Hartmann, la base material del patriarcado no se asienta, pues, únicamente en la crianza de los hijos en la familia, sino en todas las estructuras sociales que permiten al hombre controlar el trabajo de las mujeres.

Lo anterior lleva a la introducción de un concepto particular: el salario familiar. De aquí precisamente la frescura del trabajo de Hartmann, esta cumple la función de observar y detallar un proceso esencial en el funcionamiento del modelo capitalista, y que no había sido tratado de forma minuciosa anteriormente por el marxismo. Adentrarnos en tal concepto de forma profunda sería demasiado extenso para las reducidas líneas comprendidas aquí, pero Hartmann se detiene, primero, en explicar (aferrándose a Kautsky) el proceso histórico que lleva a la consolidación de tal forma de opresión, y sus generalidades y especificaciones, dentro de las cuales se menciona que: abogando por un salario suficiente para mantener con su exclusivo trabajo a su familia, los varones adquieren un poder inmenso sobre las mujeres.

Esto se manifiesta alrededor de la realización que la ama de casa producía y mantenía trabajadores más sanos que la esposa asalariada, entonces al segregar los puestos de trabajo por sexos, las mujeres adquieren los trabajos peor pagados, asegurando también la dependencia económica de la misma con respecto a los varones. Y se refuerza la idea de que hay una esfera adecuada para el hombre y otra para la mujer.

Por último, Hartmann permite comprender que si bien las condiciones femeninas han cambiado, todavía sigue siendo cierto que la familia y el trabajo de las mujeres en ésta, sirven al capital para proporcionar una fuerza de trabajo, y también a los varones como un el espacio en el que éstos pueden ejercer sus privilegios.

En definitiva, el trabajo de Hartmann es una oportunidad para comprender a mayor profundidad la compleja relación entre las corrientes de pensamiento marxistas y feministas. Permite entender de forma más profunda y compleja la forma en que las sociedades occidentales-capitalistas utilizan los roles sociales de las mujeres para su beneficio propio. Con lo anterior expuesto, es de suma importancia recalcar que la lucha proletaria debe de contener y tener en cuenta siempre al feminismo crítico como una aliada contra las incesantes fuentes agresivas que intentan cada día más pisar la dignidad de incontables mujeres . Es por esto que debemos integrar a nuestras bibliotecas a autoras como Heidi Hartmann.

A manera de cierre, es central recalcar que el papel económico y social de las mujeres sigue siendo, hasta el día de hoy, un tema de controversia en los espacios privados y públicos. A propósito de la cercanía al paro internacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries del 8M, la comunidad marxista debe de utilizar textos como los de Hartmann para recobrar conciencia de los grandes aportes que el feminismo le ha otorgado a la liberación proletaria y la lucha contra las opresiones del capitalismo.

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