Ser trans es inventarse lugares fértiles para la existencia.

En ser trans hay algo del artificio. Me permito esquivar el binomio natural-artificial con el que desde muchos sectores se intenta deslegitimar nuestra desobediencia a la arbitraria asignación de los géneros con las que nos cargan incluso antes de nacer. Podria, por un momento, olvidar la trampa del discurso positivista de la biología con la que también se construyen relatos para adaptarlos a los mandatos sociales y culturales funcionales a las hegemonías que acumulan los poderes y las riquezas del mundo. El artificio como el trabajo incansable de une artesane, no para crear sino para el ejercicio de la transformación con la que se construye algo que antes no estaba. Ser trans tiene mucho del ejercicio de construir condiciones materiales. Ser trans es inventarse lugares fértiles para la existencia. Y claro que también es nomenclaturar y disputar sentidos.

Es abrir un espacio para nuestra existencia, aún cuando nos niegan. Es permitirnos a nosotres mismes ser muy muy travas, muy travos, muy trans, muy no binaries aun cuando sabemos que hay en nuestra existencia una renuncia tácita a esos lugares que ya existen, aunque muchas veces precarios, pero que no necesitan de una inventiva para habitarlos: el trabajo, los espacios públicos y privados, caminar sin ser sorprendides por la crueldad. Es abrazar nuestro travestismo aunque nos quieran empujar por ello al tanato-mundo, a la tanato política.

Diana Sacayán, Lohana Berkins, Marlene Wayar, Susy Shock y cada una de las, los y les travestis que nos han enseñado a hacer otro uso de la política, abrieron espacios de existencia a más mariquitas, para que esos espacios se multipliquen y sucedan allí donde no alcanza solo con la militancia. Para que pueda existir un lugar interior que no censure todo nuestro travestismo, nuestra transición. Para oponernos a esa muerte y a esa crueldad que nos quieren imponer como consecuencia de estas identidades, cuando también son artificio.

Por esto te hablo Tehuel, por el dolor que implica que toda nuestra inventiva no alcance para que vos hoy no nos faltes y haya un sentimiento de traición. Se siente como una traición que el mismo gobierno que decretó la tan necesaria Ley de cupo laboral travesti-trans para que nuestras existencias tengan un poquito de dignidad entre tanta miseria no haya podido garantizarte a vos una búsqueda laboral que no termine en tu ausencia. Se siente como una traición esta enorme sociedad que tanto nos debe y que permitió el proyecto de país que hoy nos gobierna en sucesión al que anteriormente nos traicionó.

Hay en este dolor, la fragilidad de todo lo que hacemos, la otra desobediencia, la que sabe de su carencia y de sus límites. Pero que no deja de buscarte y de multiplicar el artificio para que quizá en medio de todo este fracaso que es tu ausencia, nuestras bases cuir frágiles permitan el movimiento que triza los cimientos crueles que sostienen a aquello que nos odia por ser estos travos que somos, que desaparece a nuestres amigues y que muchas veces triunfa su muerte.

Por Furio Interlandi

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