“Frente a la caducidad insoslayable del capitalismo demoliberal, se puede predecir que el mundo será, en el futuro, socialista: los hombres dirán en cuál de sus acepciones”

Juan Domingo Perón – La Hora de los Pueblos (1968)

Argentina, como gran parte del mundo, sufre una crisis de identidad política. En Europa, y tras la caída del comunismo internacional, la izquierda se reconfiguro bajo un orden que discursivamente parece radical pero en términos de praxis no discute la superación del capitalismo. Ese proceso llevo a que los partidos socialdemócrata y marxistas se adaptaran al régimen y no puedan frenar al populismo de derecha que se alimenta del descontento popular de la clase trabajadora. En nuestro país, parecía que esa discusión estaba saldada, ya que el Movimiento Nacional Justicialista, aka peronismo, era indiscutible e indestructible por las transformaciones que había logrado… El ascenso de La Libertad (no) Avanza como expresión ultraderechista nos pone en evidencia que ese peronismo no solo fue puesto en dudas, si no que parece estar liquidado.

Es clave que marxistas como peronistas lean La Hora de los Pueblos de Juan Domingo Perón. En el caso de los peronistas, por qué es allí donde Perón plantea que el justicialismo no es otra cosa que una adaptación argentina del socialismo nacional cristiano, y forma parte de un movimiento de tercera posición como lo fue el fascismo italiano, el falangismo español, el nazismo alemán , el socialismo árabe y africano o el maoísmo chino. Asi como lo acabo de expresar, y como lo problematiza Perón puede sonar preocupante, pero no es más que una problematización, una visión de lo que representan esos movimientos y en parte es cierto. Nadie debería pensar que el fascismo fue diseñado por las élites capitalistas, por el contrario, surge como una expresión popular contra el liberalismo y el comunismo. Ahora bien, la discusión es como hacer un movimiento serio y sueprador al capitalismo y el imperialismo, algo que el fascismo como el nazismo, y en sus últimos años el comunismo soviético, no solo no pudieron garantizarlo si no que terminaron adaptandose a una nueva forma de imperialismo.

Por eso Perón plantea que el justicialismo no es ni fascista, ni nazi, ni comunista. Para el, el justicialismo es socialismo cristiano distinto al socialismo internacionalista marxista. Es obvio que nosotros no coincidimos con Perón, demás está decirlo, pero también es obvio que para poder construir un movimiento político socialista en Argentina tenemos que saber leer a Perón y a los movimientos tercermundista sin sesgo ideológico. Veamos, no es lo mismo el socialismo asiático que el socialismo europeo, como no lo es igual el socialismo latinoamericano al socialismo africano. Sin embargo, hay algo en común: la liberación de los pueblos oprimidos.

Por esto último mencionado, Perón reivindica al maoísmo, que es innegablemente una tendencia comunista. Sin embargo, el maoísmo expresa una ruptura con el imperialismo soviético, entendiendo que la solución no era crear partidos satélites y emular experiencias dependiendo implícita o explícitamente de Moscú. La solución era que los pueblos caminen su propia senda hacia la liberación nacional y social. Lamentablemente, el Partido Comunista de la Argentina llegó tarde a discusión, más precisamente en 1986, cuando el 16 Congreso adopta la línea del Frente de Liberación Nacional y Social, inspirados por la Revolución Sandinista y las experiencias de Cuba, Vietnam, China, Corea y Lao.

De todas maneras, Perón no quería eso, no quería un socialismo internacionalista que al mismo tiempo fuera nacionalista. El estaba definido en que Argentina tenía que tener un socialismo nacional cristiano adaptado a la lucha histórica de nuestro pueblo. Esto no es ningún problema y por el contrario es positivo, por qué lleva el debate con los compañeros peronistas a un paso más allá de lo que debería estar hoy: un debate entre socialistas cristianos y socialistas marxistas. Claro que Perón escribió en los años 60′, y no logro ver el desarrollo de la izquierda popular durante los años 70 por qué murió cuando está estaba recién dando sus primeros pasos, de lo contrario, quizás la visión de Perón estaría aún más cerca de nosotros que del cristianismo socialista.

De todos modos, la izquierda popular surge por Perón y por Mao a la vez. Veamos, Moscú apoyo a Braden en su visión de aliarse al imperialismo norteamericano para evitar el ascenso del fascismo, una táctica criticada incluso por tendencias comunistas previas al maoísmo, como el chipismo (fracción del PCA de Penelon) y el trotskisko. Es decir, los errores de lectura del PCUS, y por ende de su satélite, el PCA, llevaron a que la izquierda se adentrará en ese algo nuevo que encabezaba Perón. Y si bien es cierto que su movimiento estaba más cerca de la derecha que de la izquierda en un principio, fue la base la que motivada por las revoluciones socialistas en el tercer mundo le dio forma al movimiento y lo llevo a Perón a teorizar y problematizar. Esa es la raíz de la izquierda popular en realidad, y La hora de los Pueblos no hace más que materializarla, era el llamado que necesitaba un sector del movimiento popular para desarrollarse.

Podemos hablar de muchos cuadros peronistas que fueron problematizando hacia la izquierda y el socialismo, pero el primero que propone una construcción de izquierda popular, independiente al peronismo pero sin caer en el antiperonismo es Jorge Abelardo Ramos cuando funda el Frente de Izquierda Popular en 1971, como sucesor del Partido Socialista de la Izquierda Nacional fundado en 1962, y que tomaba algunos principios y experiencias del Partido Socialista de la Revolución Nacional. De hecho, la primera definición de esta tendencia fue “izquierda nacional”, luego se cambia a “izquierda popular”. Acá comienza la verdadera discusión que tenemos que darnos.

En realidad, Perón no propone un movimiento de izquierda. Para el, maoísmo como falangismo responden a lo mismo, la liberación de los pueblos. Si bien puede ser cierto, la izquierda popular profundiza y va más allá, pues nosotros entendemos que la izquierda representa progreso y la derecha conservación. El maoísmo es un socialismo de izquierda, mientras que el peronismo termino siendo un socialismo de derecha. Esto no significa que el peronismo sea de derecha, no lo es claramente, pero para las discusiones que tenemos dentro del socialismo si lo es.

La izquierda popular es el movimiento emergente más importante de América Latina y no es solo argentino. Hugo Chávez, Lula, Evo Morales, Tabare Vázquez, Pepe Mujica, Rafael Correa, Manuel Zelaya, Dilma, Andrés Manuel López Obrador, Gustavo Petro, Lucho Arce, Gabriel Boric, e incluso el mismismo Fidel Castro y por ende su hermano Raúl y actualmente Díaz-Canel responden a este movimiento. Quizás nosotros, por nuestra formación marxista y leninista, somos más cercano a Chávez, Evo y Fidel, pero es innegable el peso que tiene la izquierda popular en la región.

En Argentina ocurre que el movimiento popular se quedó con Perón y el peronismo. Si bien hubo intentos de trascender, como lo fue el histórico llamado de Patricio Echegaray a formar el FLNS, materializado para mi ver solo en el Frente del Pueblo (1985); el Polo Social durante los años 90′; Libres del Sur al principio del gobierno de Néstor Kirchner; Nuevo Encuentro durante comienzo de la década del 10′; el Frente Popular del PCR y Unidad Popular en 2015, ninguna de estas experiencias logro construir un movimiento fuerte y trascendente. Hasta que llegó Juan Grabois y el Frente Patria Grande.

Aunque el común de la gente defina a Grabois y a Patria Grande como peronistas, no lo son. La línea histórica a la que responden es la que desarrollo Jorge Abelardo Ramos y que ya venían problematizando desde el marxismo, Mariategui, Mella y el Che Guevara. Es la línea del patriotismo revolucionario que tomo Stalin, Mao, Ho, Sankara entre otros lideres.

Lo que se viene a discutir no es en si la teoría como un dogma, si no cual es la forma de aplicarla para poder construir la patria socialista, la liberación nacional.

Nosotros no coincidimos con Perón, pero en La Hora de los Pueblos queda plasmado que el Justicialismo fue definido por su líder e inventor, como un movimiento de tipo socialista cristiano y nacional. Para nosotros, los marxistas, es un tipo de socialismo utópico, pero es un debate que se dio en la Primera e incluso Segunda Internacional.

Por ello, creemos que es necesario que tanto los compañeros peronistas como marxistas, leamos a Perón, como a Marx, Engels y Lenin. Creemos que el peronismo es socialismo no desarrollado, y solo del debate podremos construir el movimiento que lo trascienda y construya una patria libre y socialista.

Esta crisis de representación y de identidad nos tiene que preocupar tanto como las políticas que va aplicar el nuevo gobierno de la ultra derecha. De no resolver este problema, seguiremos en un bucle, en un laberinto.

¿Quién es el partido de vanguardia? Patria Grande? no lo creemos, pero tampoco lo es el Partido Comunista y sus fracciones, mucho menos lo son los partidos trotskistas. El primero por no resolver su identidad, no tienen aun una definición unificada mas allá de la “izquierda popular”; los segundos como los terceros se han quedado en el tiempo, sus lecturas no trascienden de la Tercera y la Cuarta Internacional.

Chavez, y después Linera junto a Mertens, Varoufakis y otros cuadros de izquierda socialista, comenzaron a trabajar por construir la Quinta Internacional. Desde 2019 venimos convencidos que ese ese el camino.

La historia nos ha demostrado que el internacionalismo es la causa de las revoluciones proletarias, pues los oprimidos luchamos por lo mismo en todo el mundo. Perón mismo lo dice, aunque no lo haya visto: la hora es de los pueblos. Es decir, es la hora de reconstruir el socialismo internacional.

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