La lucha contra la derecha reaccionaria y la defensa de la justicia social

¿Cómo podemos combatir a la extrema derecha? Esta pregunta se ha vuelto cada vez más importante en los últimos años, a medida que grupos fascistas y de extrema derecha fueron ganando terreno en todo el mundo. El movimiento antifascista es vital en la actualidad, especialmente en Argentina, donde la historia de lucha contra la opresión es larga y dolorosa.

La historia del antifascismo en Argentina

La historia del antifascismo en Argentina se remonta a los años 30, con la oposición al gobierno fascista de José Félix Uriburu. Muchos socialistas y activistas murieron en manos de la la Liga Patriótica. Desde la década de 1940, el gobierno de Juan Domingo Perón enfrentó varios intentos de golpes militares hasta su derrocamiento en 1955.

En los años 60 y 70, el peronismo se dividió en facciones de izquierda y derecha, y grupos como la Triple A comenzaron a asesinar a activistas políticos y sindicales. El movimiento estudiantil de 1968 y la guerrilla de los años 70 también jugaron un papel importante en la lucha antifascista, a pesar de la represión del gobierno militar.

En los años 80 y 90, el antifascismo se centró en la defensa de los derechos humanos y la oposición a las políticas neoliberales. El Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y Madres de Plaza de Mayo lideraron la lucha por la justicia y la memoria, mientras que los movimientos sindicales y estudiantiles se opusieron a la privatización y la austeridad.

La amenaza de la derecha reaccionaria en 2023

Hoy en día, la amenaza de la derecha reaccionaria en Argentina es muy real. El fracaso del presidente Alberto Fernández en su manejo de la economía generó un malestar general, y los sectores más conservadores lograron capitalizar esta insatisfacción para impulsar su propia agenda. Políticos como Patricia Bullrich o Javier Milei lograron gran popularidad promoviendo un discurso reaccionario.

La adición de Cynthia Hotton al equipo del precandidato a presidente Horacio Rodriguez Larreta y el avance del movimiento autodenominado “libertario” con figuras como Victoria Villarruel a la cabeza ya son más que el canario muerto en la mina: necesitamos tomar acción rápido. Estas elecciones son clave para frenar la avanzada de la extrema derecha.

La lucha de clases y el antifascismo

La lucha de clases y el antifascismo están estrechamente relacionados. La derecha busca dividir a la clase trabajadora mediante el uso del racismo, la xenofobia y el discurso de odio contra las disidencias, lo que debilita nuestra capacidad para luchar contra la explotación. Por lo tanto, es fundamental que la lucha antifascista sea también una lucha por la justicia social y la igualdad económica.

La solidaridad entre los movimientos sociales y sindicales, así como la organización y movilización de la clase trabajadora, son esenciales para este combate. La lucha por la justicia social y económica es la mejor manera de contrarrestar la propaganda y la retórica fascista, ya que muestra que la verdadera causa de nuestros problemas no son los inmigrantes, las minorías o los grupos marginados, sino el sistema capitalista que nos oprime a todos.

El ciberactivismo

Si hay algo que ha ayudado muchísimo a la popularidad de la extrema derecha en Argentina y el mundo es su uso de las redes sociales, pero nosotros también podemos (y tenemos que) hacer lo mismo. La izquierda sí puede hacer memes, a pesar de lo que diga un incel crónicamente online en Twitter.

Los medios digitales son herramientas poderosas para difundir información, organizar acciones y movilizar a la opinión pública. Hemos visto cómo los movimientos sociales y sindicales utilizan las redes sociales para coordinar protestas y denunciar la represión policial. Una movlilización puede ser difícil y costosa de coordinar y comunicar sin estos medios.

Agitación es un espacio desde donde hacemos esto a diario, e invitamos a todo lector a que colabore, comparta y se una a nuestro equipo.

La acción directa

La acción directa es otra herramienta importante en la lucha antifascista. La confrontación con grupos de extrema derecha puede ser peligrosa, pero también es efectiva para demostrar que no toleramos el odio y la discriminación en nuestra sociedad. La organización de contramanifestaciones y la resistencia pacífica son formas de acción directa que pueden desafiar la propaganda y el discurso fascista.

Sin embargo, es importante recordar que la acción directa también tiene sus límites. No podemos usar solo la confrontación física como un punkie pasado de alcohol. El antifascismo debe involucrar a la clase trabajadora, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.

En última instancia, la lucha antifascista en Argentina debe valerse también de las alianzas. Debemos unirnos entre grupos afines para enfrentarnos a esta amenaza que cada vez preocupa más.

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