1.º de enero: liberación latinoamericana

El 1.º de enero condensa una misma tradición de lucha en Nuestra América: la ruptura con el colonialismo, el imperialismo y el capitalismo. Desde la Revolución Haitiana de 1804, pasando por el triunfo socialista en Cuba en 1959, hasta el levantamiento zapatista de 1994, Haití, Cuba y Chiapas expresan un hilo histórico común de liberación nacional, justicia social y poder popular que sigue vigente como horizonte para una América Latina soberana y socialista.

01.01.2026

A lo largo de la historia de Nuestra América, el 1.º de enero se repite como una fecha emblemática de ruptura con la dominación colonial, imperial y capitalista. En distintos siglos y contextos, Haití, Cuba y Chiapas inauguraron procesos revolucionarios que marcaron un mismo hilo histórico: la lucha por la liberación nacional y social de los pueblos latinoamericanos.

| Haití, 1804: la primera revolución latinoamericana

El 1.º de enero de 1804, el movimiento revolucionario haitiano declaró la independencia de las colonias francesas. Haití no solo se convirtió en el primer país independiente de América Latina, sino también en la primera república negra del mundo y en el primer Estado en abolir definitivamente la esclavitud.

 

La Revolución Haitiana fue un hecho sin precedentes: esclavos africanos derrotaron militarmente a una potencia imperial y fundaron un Estado basado en la libertad. El nuevo país proclamó que todo esclavo o revolucionario que buscara asilo político en Haití obtendría la ciudadanía, sentando un principio radical de solidaridad internacionalista.

 

Aunque hoy Haití sufre las consecuencias del castigo imperialista, la deuda externa, las ocupaciones militares y décadas de políticas neoliberales, su revolución fue el motor inicial de las luchas independentistas latinoamericanas durante el siglo XIX, inspirando procesos que se extendieron por todo el continente.

| Cuba, 1959: socialismo a 500 km del imperialismo

El 1.º de enero de 1959, las fuerzas revolucionarias encabezadas por Fidel Castro, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos derrotaron definitivamente a la dictadura de Fulgencio Batista. Mientras el Che y Camilo tomaban La Habana, Fidel consolidaba la victoria en Santiago de Cuba, cerrando el proceso iniciado el 26 de julio de 1953.

 

Cuba se liberó del dominio estadounidense y comenzó la construcción del primer Estado socialista de América, a apenas 500 kilómetros del corazón del imperialismo. Desde entonces, la isla ha resistido bloqueos, agresiones, sabotajes y campañas de aislamiento, sosteniendo conquistas sociales en salud, educación y soberanía nacional.

 

La Revolución Cubana sigue siendo un faro para la izquierda latinoamericana, demostrando que es posible enfrentar al imperialismo y construir un proyecto socialista en el Tercer Mundo.

| Chiapas, 1994: rebelión indígena contra el neoliberalismo

El 1.º de enero de 1994, en Chiapas, México, se inició el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La insurrección coincidió deliberadamente con la entrada en vigencia del NAFTA, el tratado neoliberal impulsado por el presidente estadounidense George Bush (padre) y el mandatario mexicano Carlos Salinas de Gortari.

 

El alzamiento zapatista puso en el centro la lucha de los pueblos originarios y campesinos contra el despojo, el extractivismo y el colonialismo interno. Aunque sin tomar el poder estatal, el EZLN logró la autodeterminación y la liberación territorial de numerosas comunidades, construyendo formas de autogobierno popular que aún hoy resisten.

| Un mismo hilo histórico

Estas tres experiencias revolucionarias —separadas por siglos, pero unidas por el 1.º de enero— expresan una misma tradición de lucha: la independencia, la liberación y la dignidad de los pueblos latinoamericanos frente a la explotación y el dominio externo.

 

Los revolucionarios y revolucionarias de Nuestra América retomamos este legado como parte del camino hacia una segunda y definitiva independencia, por una patria grande, socialista y soberana. En Haití, Cuba y Chiapas encontramos no solo historia, sino ejemplo y horizonte político para la construcción de una Latinoamérica libre y socialista.